Despierto y agradezco con ansia latente,
pues sigo con vida, con furia y con ganas.
Y en mi mente, el eco de labios ardientes
me grita recuerdos de noches pasadas.
Pasión, amor y sexo en cada jornada,
orgasmos que inundan mi ser sin medida.
Henchido, respiro; mi carne estallada,
viviendo el placer como ley de mi vida.
Si diera sus nombres, mi pluma agotada
pasaría semanas trazando su historia,
pues todas, benditas de piel entregada,
dejaron en mí su lujuria y su gloria.
Al recordarlas, mi sangre se agita,
mi endocrino en llamas me azota y me empuja;
la libido fluye en ríos de dicha,
desbordo deseos, mi carne se embriaga.
Las amo a todas, lo he escrito mil veces;
las llevo tatuadas.
Sus cuerpos danzan aún en mis sueños,
ninguna se pierde, ninguna olvidada.
Su esencia me habita, me quema por dentro.
No hay musa mejor, ni amor que decline,
todas son diosas, hermosas y sanas.
Su fuego en mi piel, su furia en mi espíritu,
y yo… encendido, hambriento de ganas.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























