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El beso de Judas

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Imagen del autor MAURO FOSSATI en PEXELES

ConoSer Bien

“Un mundo nace cuando dos se besan”
Octavio Paz

Por una razón o por otra, parece que los seres humanos se han besado desde siempre. El beso es una forma de demostrar los sentimientos en señal de afecto, amor, deseo, como respeto o saludo. 

Uno de los besos más emblemáticos es el llamado “beso de Judas”, expresión que, significa la traición de alguien a quien se creía amigo. Esto se debe a que durante tres años Judas convivió con Jesús, convirtiéndose en uno de sus 12 discípulos más cercanos, y todavía así le traicionó. 

El “beso de Judas”, en la actualidad, es una frase que sirve para designar un beso fingido, hipócrita y viene de la Biblia según los Evangelios, en el año 33 de la era cristiana, Judas Iscariote delató a Jesús de Nazaret en el Huerto de Getsemaní mediante un beso después de la Última Cena y condujo directamente al arresto de Jesús por la fuerza policial del Sanedrín, y Jesús le dijo ¿con un beso entregas al hijo de Dios? (Lucas 22:48), de ahí que se toma como un beso falso, que no manifiesta lo que realmente se piensa o siente.  

Etimológicamente la palabra beso, cuyo sinónimo es ósculo, proviene del latín “basium” con el significado de una caricia que se da con los labios u otras partes de la boca para saludar o como señal de afecto o pasión.  

Su sola pronunciación moviliza doce músculos faciales, tantos como el beso mismo. Otros diecisiete músculos, pero de la lengua, se ponen en acción cuando adquiere un tono erótico. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define “beso” como: “Tocar u oprimir con un movimiento de labios a alguien o algo como expresión de amor, deseo, reverencia, o como saludo.” 

El beso ha sido considerado como un vestigio ancestral del instinto de morder o comerse a quien se ama. Las primeras evidencias sobre el origen del beso, las encontramos hace más de 4,000 años en los antiguos pueblos semíticos. El beso era un saludo habitual entre iguales: en la mejilla para la amistad, en la mano para expresar sometimiento, y en la boca para expresar devoción.  

Los antropólogos aceptan que, hace más de dos millones años los homínidos ya se besaban, así como hoy, y que la costumbre deriva de la instintiva necesidad que sentían las mamás homínidas de masticar la comida hasta convertirla en papilla para alimentar a sus bebés. 

Esculturas de los templos de Khajuraho, en la India, construidos hace 4,500 años, muestran escenas de besos a los que no se puede atribuir connotación erótica. En la Antigua Grecia el beso en la boca era casi desconocido: se limitaban a besar la cabeza, los ojos o las manos, según se deduce de los poemas homéricos. En la Roma Antigua el beso como saludo era una práctica habitual de la conducta social, aparte del significado sexual que tenía.  

En su larga historia, los besos han estado reflejados en obras literarias, como el Antiguo Testamento, o en la poesía de Homero; sin embargo, varias culturas consideraron que besar en los labios era considerado algo muy desagradable

El beso es un intercambio de información sensorial, como nuestros labios están llenos de terminaciones nerviosas sensibles, cuando dos personas se besan se disparan todo tipo de hormonas. Una de ellas es la dopamina, una sustancia química del cerebro que se estimula cuando hacemos algo que nos hace sentir muy bien. También aumenta la oxitocina, la famosa “droga del amor”, que nos hace sentir conectados a alguien. Es lo que mantiene a las parejas unidas mucho después de que la dopamina haya desaparecido.  

La creencia de que el alma se expresa a través del aliento vital, y que un beso en la boca promueve la comunión de dos almas, determinó que el besarse le fuera conferido un carácter sagrado por varias religiones, entre ellas la católica. En la Biblia se habla de tres tipos de besos: el beso de lealtad, el beso de amistad y el beso de amor.  

El beso de lealtad muestra el respeto hacia una figura de autoridad. En 1 Samuel 10:1, se indica: Después de ungir al rey Saúl de Israel, tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel? el profeta Samuel “lo besó” como signo de respeto. De todos los tipos de besos mencionados en la Biblia, el beso de lealtad es el más importante de todos.  

El beso de amistad se aprecia en el Antiguo Testamento, en Génesis 27:27 “Y él se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo y dijo: Mira, el olor de mi hijo es como el olor del campo que Jehová ha bendecido”. Los padres besaban a sus hijos y hay numerosos ejemplos de parientes que se saludaban o se despedían con un beso.  

El beso de amor es una experiencia apasionada, en vez de un beso en la mejilla como uno lo daría a un amigo o a una amiga, este tipo de beso se da habitualmente en los labios. En el Cantar de los Cantares 1:2 se proclama: “¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.” Como se puede apreciar el beso es un asunto considerado de gran importancia en la Biblia. 

Como símbolo del beso se ha empleado desde los primeros siglos de la era cristiana la “X”, inicial de Xristos o Cristo en griego. La “X” era símbolo de fidelidad, y tenía fuerza de juramento. En tiempos en los que pocos sabían escribir, la “X” era firma válida porque quien la escribía bajo una carta o documento testificaba sobre la veracidad y buena fe del escrito. Para dar mayor fuerza al símbolo, se besaba, subrayando así la absoluta confianza en la bondad del escrito.  

Esta práctica de escribir y besar la cruz o “X” hizo que esta letra se convirtiera en símbolo del beso en la Edad Media, costumbre conservada por los enamorados todavía en los años sesenta del siglo XX, en que se firmaban cartas y postales amatorias con una (X), dos (X X) o tres cruces (X X X) según la intensidad de los sentimientos. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com