Por Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana
Ciudad de México, México.
Distinguidas diputadas y diputados de este Congreso de la Ciudad de México, distinguidas autoridades, amigos, familiares y colegas señoras y señores, querido amigo Miguel Peraza.
Coincidir en este hermoso e histórico recinto, para rendir un Homenaje Nacional al escultor cuántico, Miguel Peraza Menéndez, es honrar al escultor de espacios públicos y universidades que juega con la ciencia y la filosofía, con las cuerdas cósmicas, con los llenos y vacíos, con los colores del arco iris, con las matemáticas, con la neurobiología y la psicología senso-perceptiva del pensamiento y con los fractales, y nos comparte los lenguajes algebraicos, geométricos y los misterios fascinantes de la física clásica y cuántica. Estar aquí, no es únicamente celebrar la trayectoria de un creador excepcional, es adentrarnos en un territorio donde la materia transformada en arte, forma un puente entre la ciencia y la filosofía y donde la neurociencia de la percepción extendida y las leyes invisibles del cerebro y del universo toman vida en cada obra.
Cuando observamos la obra de Peraza, activamos nuestro ojo cerebral que induce un entrelazamiento y superposición perceptiva cuántica en las redes neuronales que representan la escultura en el cerebro de quien la contempla, dando expresión a la Ley psicofísica de los neurocientíficos alemanes Ernest Heinrich Weber y Gustav Theodor Fechner que mencionan que: “La intensidad de la sensación percibida por una persona, crece de forma logarítmica en relación con el aumento de la magnitud del estímulo”. La escultura de Miguel Peraza, a diferencia del arte visual tradicional que solo representa a la superficie y al contorno estimulando zonas límbicas, la obra de Peraza, en cambio, también actúa directamente sobre los circuitos de la propiocepción extendida, la corteza prefronto-parieto-temporal (el cerebro por default), el giro fusiforme y el entero-cerebro, donde vive el hechicero mental que todo lo interpreta y decodifica.
La obra de Peraza, induce la percepción extrasensorial, el observador al recorrer con la mirada las curvaturas de los llenos y vacíos en tensiones dinámicas, las redes neuronales que procesan la tridimensionalidad son forzadas a completar lo ausente. De esta manera, el espectador deja de ser un observador pasivo, se transforma en un escultor que reconstruye, en la complejidad de sus sinapsis, el volumen, el movimiento y el significado de la obra.
La escultura de Miguel Peraza, desde la perspectiva de la ciencia, es una lección viva de mecánica, termodinámica y topología.
Sin embargo, Miguel va más allá de la física clásica. En sus obras hay una clara intuición cuántica. En la escultura la energía condensada en los materiales, las partículas subatómicas vibran en frecuencias específicas, logrando la captura del flujo del tiempo y lo atrapa en los vectores de fuerza y las geometrías en cuatro dimensiones donde los vacíos son, mecanismos dinámicos que se curvan y pliegan en respuesta a la masa esculpida.
Miguel Peraza, en su obra logra la convergencia del arte y la ciencia, ya que, desde el punto de vista neurobiológico, induce respuestas neuroquímicas que van desde la secreción de dopamina al asombro, articulando emoción y cognición. En sus esculturas se aprecia el equilibrio de la gravedad con la belleza, recordándonos que las fronteras entre el microcosmos y el macrocosmos del pensamiento son correspondientes.
Miguel Peraza, en su obra artística, particularmente en Genesis 4D, como Paul Dirac, científico inglés ganador del Premio Nobel de Física en 1933 por demostrar la existencia de la antimateria, plantean un cambio en la concepción física de la conceptualización y la expresión de la estética.
Dirac en su célebre ensayo de 1963, “La evolución de la imagen de la naturaleza” y Peraza en la criptoescultura Génesis 4D Nervaduras del Omniverso, proponen dicho cambio perceptivo del arte.
Peraza, parte del principio fundamental de que la matemática debe ser el criterio de la belleza y elegancia de la obra estética.
Afirma que una nueva manera de percibir el arte, es a través del salto metodológico de la física clásica a la física cuántica, es decir de la construcción del arte de 3a Dimensión a la 4a Dimensión, donde la percepción, deja de ser un mecanismo puramente mecanicista y determinista y pasa a ser un acto cuántico de superposición y entrelazamiento con el observador, quien es el que realmente construye su significado y la belleza misma de la obra. Miguel Peraza, con esta propuesta transmuta al cerebro al campo geométrico, fractal y cuántico del percepto estético que juega con la materia y la antimateria, es decir con los llenos y vacíos que se entrelazan, se superponen, se maridan, se acoplan, bailan y se abrazan emotivamente, unidos como dos enamorados por las cuerdas cósmicas de la eternidad, esperando la metamorfosis como el gato de Erwin Schrödinger en la Planilandia de Edwin Abbott Abbott.
Peraza, al poner la física y las matemáticas en su obra, evoca la frase de Dirac: “Dios es un matemático de muy alto nivel que utilizó matemáticas muy avanzadas para construir el universo y la vida”
refiriéndose a que las leyes fundamentales de la física no solo son precisas, sino que poseen una profunda elegancia y belleza matemática, para la construcción de la vida misma como lo muestra en su obra “Dos llamas” que nos recuerda el DNA.
El mensaje en la obra de Peraza, es que la armonía, la simetría y la coherencia matemática presentes en la escultura son fundamentales para la existencia de la belleza.
Celebrar este homenaje a Miguel Peraza en el recinto legislativo de la Ciudad de México, es reconocer a un pensador que trasciende la técnica artística para entregarnos una ciencia-filosófica visual. Miguel no solo moldea la materia, moldea la atención, estimula la plasticidad cerebral de la sociedad y nos invita a reflexionar sobre nuestra propia presencia en el espacio-tiempo. Como dijera Dirac: conocer la obra de Peraza es enamorarse y no poder separarse de ella nunca jamás.
Agradezco profundamente la oportunidad de compartir estas reflexiones en este homenaje tan merecido. Querido Miguel, feliz cumpleaños y felicidades por estos 50 años de trayectoria artística. Gracias por enseñarnos que en cada pliegue de tu obra habita un destello de luz, una resonancia psicofísica cuántica y una chispa inagotable de la metaconsciencia humana. Recordando tu frase que: “Arte que no es para todos, no es arte”.
Muchas gracias.
Enrique Canchola Martínez
29 de septiembre de 2026































