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Los Premios Nobel 2026: La Optogenética, el Neutrino, la Quiralidad y la Poesía en el Espejo Cósmico del Cerebro

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Por Enrique Canchola Martínez

En este 2026, las academias del mundo han reconocido, con el Premio Nobel a investigadores del universo y el cerebro y las emociones inducidas por la poesía, que comparten un mismo lenguaje de luz, de sombras, geometrías y resonancias del conocimiento científico y humanístico. Cuyas notas forman parte de una misma sinfonía sobre cómo la materia siente, percibe y trasciende el espacio-tiempo.

En el campo de la fisiología, el Premio Nobel fue entregado a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por el desarrollo de la optogenética, rama fundamental de la neurobiología moderna: que demuestra que el cerebro-mente es un tejido fotosensible que responde a destellos luminosos azules y amarillos. Los destellos azules, inducen la excitación, mientras que los amarillos inhiben las redes neuronales. Estos estudios permiten proponer desde las neurociencias que la conciencia está constituida por una arquitectura química y por un mapa de frecuencias fotónicas donde la luz tiene la capacidad de moldear la emoción, la memoria y el comportamiento humano.

En el ámbito de la física Francis Halzen, nos muestra los secretos del neutrino, esa partícula que como un fantasma atraviesa la materia sin alterar su forma ni trayectoria. Nos muestra también como el neutrino, lleva la información del cosmos a través de abismos insondables. Francis Halzen, también nos ha mostrado al neutrino, como el mensajero primigenio del universo, una especie de neurotransmisor de la escala cósmica que conecta las distintas regiones del universo y al universo con los seres terráqueos y de otras galaxias.

Henri B. Kagan y Kenso Soai, nos muestran que el mundo es simétrico, que todo lo existente posee una imagen en espejo, donde una orientación sostiene la vida y su reflejo puede ser inerte o adverso. Sus investigaciones muestran que la dualidad es la estructura fundamental del universo y que la quiralidad no es un accidente estereoquímico, sino el andamio donde el universo busca su otro yo en el otro lado del espejo donde su contraparte se refleja.

En esa dualidad, la obra poética de Anne Carson, encuentra su sendero cuántico poético, en sus versos nos recuerda que en el alma humana habita en una constante quiralidad afectiva. En la poesía de Carson, el amor y el odio no son estados antagónicos ni excluyentes, son estereoisómeros de una misma emoción.

En sus versos vive la metáfora de la superposición de la luz del afecto y la sombra del desgarro, obedeciendo las leyes psicofísicas de la polaridad emocional y de los mensajes del universo a través de los neutrinos, los fotones de luz y la simetría divina que gobiernan al cosmos y a la sensibilidad humana.

En los Premio Nobel 2026, se vuelven a encontrar la ciencia y el arte en el laberinto de la experiencia humana. Donde la optogenética enciende el neuroconectoma que construye el poema que reconcilia la paradoja emocional y nos invitan a comprender, que, la realidad es un continuo integrado por luz, partícula, moléculas y versos mediante las cuales la materia y la conciencia reflexiona sobre sí misma.

Enrique Canchola Martínez es un destacado médico y académico mexicano, especialista en psiconeuroendocrinología y neurociencias. Con una trayectoria de casi cincuenta años en la UAM y la UNAM, ha sido pionero en la investigación sobre la influencia de las hormonas en la estructura cerebral y el comportamiento. Su labor combina magistralmente la medicina clínica con la docencia y la divulgación científica de alto nivel. Asimismo, ha logrado integrar su experiencia científica con su amor por las letras, tendiendo un puente entre la neurociencia y la poesía.