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Mi convicción por el saber

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Imagen generada con IA

Por Salvador Calva Morales

Refrendo la firmeza de mis convicciones,
de cada una de mis apuestas y razones,
de mi pasión constante por el saber
y de mi inclinación permanente a aprender.
He elegido este camino para siempre,
y no pienso abandonarlo mientras viva,
porque aprender mantiene el alma despierta
y a la vida le da una nueva perspectiva.

Sé que nunca es tarde para aprender,
que cada amanecer nos deja qué saber;
cada encuentro puede ser una lección,
cada experiencia, una transformación.
La vida entera es una gran escuela
donde todos aprendemos de alguna manera,
aunque algunos, por creerse maestros,
olviden que también son aprendices nuestros.

Difícilmente podremos saberlo todo,
pues el conocimiento no conoce acomodo;
cada respuesta conduce a otra pregunta
y cada puerta un universo nos apunta.
Pero el secreto no está en poseerlo todo,
ni en presumir que ya sabemos de algún modo,
sino en conservar vivo el deseo
de seguir buscando aquello que no veo.

El secreto está en seguirlo intentando,
en reconocer lo que vamos ignorando;
en mantener despierta la curiosidad
y desafiar nuestras propias certezas con humildad.
En buscar, con disciplina y paciencia,
darle a cada día un poco más de conciencia,
y procurar, con esfuerzo y voluntad,
ser nuestra mejor versión en cada edad.

No abandonaré mi pasión por la sabiduría,
ni dejaré de buscarla mientras tenga vida.
Tampoco dejaré de dar el último paso
si para avanzar fuera necesario hacerlo.
He recorrido demasiados caminos
para detenerme ante viejos destinos,
o conformarme con aquello que ya conozco
cuando todavía hay tanto que desconozco.

Amo el vuelo majestuoso de las águilas,
porque desafían las alturas y sus reglas;
contemplan desde arriba el mundo entero
y se lanzan hacia el cielo sin miedo.
De ellas aprendí que quien desea elevarse
debe confiar en sus alas y arriesgarse;
abrir los ojos, mirar más lejos
y no temer a los caminos nuevos.

Amo la fiereza de los tigres
y la ligereza de los antílopes libres:
unos me enseñan a defender convicciones,
los otros, a moverme sin ataduras ni prisiones.
Cada criatura guarda una enseñanza
para quien observa con respeto y esperanza;
porque hasta en la naturaleza encuentro
una lección para seguir creciendo.

Pero más amo mi convicción por el saber,
esa llama que los años no han podido vencer;
esa fuerza que me impulsa a preguntar
cuando otros creen que ya no hay más que buscar.
Porque aprender es permanecer con vida,
renovarse sin perder nuestra propia medida;
es cambiar, crecer y volver a empezar,
sin dejar de ser quien queremos llegar a ser.

Seguiré leyendo, preguntando y compartiendo,
seguiré enlazando caminos y saberes, aprendiendo;
porque nadie concluye jamás su formación
mientras conserve despierto el corazón.
Mientras exista en nosotros capacidad de asombro,
siempre habrá un camino detrás de cada escombro.

Y cuando llegue el final de mi jornada,
cuando la vida me anuncie la última mirada,
quiero que me encuentre todavía aprendiendo,
todavía preguntando, todavía comprendiendo;
todavía buscando, con pasión y empeño,
ser un poco mejor que aquel que fui en mi sueño.

Porque esa será, hasta el último día,
mi convicción, mi pasión y mi filosofía:
seguir aprendiendo mientras tenga vida,
y hacer del saber una llama encendida.