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Un viaje al interior de las palabras. Fascinante presentación de 𝐄𝐥 𝐞𝐱𝐢𝐥𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐥𝐦𝐚𝐬, de Nancy Almassio por el Dr. Miguel Ángel Martínez Barradas.

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«El exilio de las almas», de Nancy Almassio

Cholula, Pue., 27 de mayo de 2025.

El pasado 27 de mayo de 2025, en la Casa del Caballero Águila, ubicada en el centro de San Pedro Cholula, se presentó la más reciente obra de la escritora argentina Nancy Almassio. Esta publicación poética lleva doble sello editorial poblano El Mundo Iluminado y Sabersinfin. Asimismo, cada uno de los directores de las editoras incluyeron sendos prólogos a tan preciado poemario.

De izquierda a derecha: Miguel Ángel Martínez Barradas, Nancy Almassio y Abel Pérez Rojas.

Compartimos a continuación, la presentación del Dr. Miguel Ángel Martínez Barradas, responsable de El Mundo Iluminado quien con su análisis filosófico infundió esplendor a los versos de la poeta necochense, la Licenciada Nancy Almassio. Podemos destacar el siguiente pasaje donde Martínez Barradas define al mensaje obra poética argentina como un “obsequio extraordinario”: “…A través de las páginas de El exilio de las almas, Nancy Almassio nos da un obsequio extraordinario: el recordatorio de que somos mortales, pero infinitos al mismo tiempo. En su viaje desde la oscuridad hacia la luz, nos demuestra que la poesía es un milagro que alumbra incluso los rincones más sombríos de nuestra existencia. Nos dice: “Hay un ángel que custodia los cristales fragmentados”. Incluso lo roto tiene su belleza, incluso lo perdido puede ser recuperado… a través de las palabras. La misma Nancy se convierte en testigo vivo de esta alquimia”…

Los invitamos a recorrer cada uno de los exquisitos párrafos gestados a partir de un análisis minucioso de 𝙀𝙡 𝙚𝙭𝙞𝙡𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙖𝙡𝙢𝙖𝙨 , de Nancy Almassio.

De izquierda a derecha: Miguel Ángel Martínez Barradas, Luz Gabriela Balcázar Murueta, Abel Pérez Rojas, Nancy Almassio, Erik Reyes Huitzil y Monserrat Mino Tlapa.

Presentación de El exilio de las almas, de Nancy Almassio
Miguel Ángel Martínez Barradas
27 de mayo de 2025

Cuando abrimos El exilio de las almas de Nancy Almassio, no estamos ante un poemario común; estamos frente a un viaje interior profundo, un mapa espiritual que atraviesa el tiempo, el destierro, y la redención. Cada palabra es una brújula hacia el infinito, y cada verso es un anhelo por hallar el origen, esa raíz perdida que llevamos marcada en el ombligo de nuestro ser. Su poética nos recuerda que somos eternos exiliados, pero también portadores de un potencial milagroso: la capacidad de sanar nuestras cicatrices a través del poder transformador de la poesía.
El exilio aquí no solo se refiere al abandono de un territorio físico, sino al desgarramiento metafísico que nos aleja de nuestra esencia. Nancy lo describe con imágenes devastadoramente bellas. En el prólogo, hallamos el siguiente mensaje: “Nuestro ombligo es la herida de nuestra separación, pero no la separación de nuestra madre, pues ella también carga con su propio ombligo, sino de nuestro origen”. Estas palabras encuentran resonancia entre los versos del poemario, donde el Yo, el Otro y el Mundo se pierden y buscan en un exilio que es, al mismo tiempo, condena y salvación.
En el primer aliento del libro, Almassio nos hunde en las profundidades de la pérdida y el vacío. Sus poemas nos invitan a deambular por paisajes de desesperanza y soledad. Hay, como lo advierte el prólogo, un enfrentamiento con las sombras: el desarraigo es un río que lo arrastra todo, “inundados, los ojos de las sombras, / no harán falta los ardides ni las prisas.” Sus versos nos formulan preguntas existenciales: “¿Qué prisa tiene el hombre contemporáneo?”, “¿Adónde va con tanta rapidez si ya no hay rumbo?”. En este vasto desierto, rebosante de espejismos, “fracaso del desierto, / a la soledad aferrado”, Nancy nos muestra lo que es estar perdidos.
Sin embargo, Nancy también insinúa que el vacío tiene una función reveladora. El ombligo, como herida existencial, no solo es símbolo de destierro, sino un portal: nos señala lo que hemos perdido para que podamos mirar con otros ojos. Está ahí para enseñarnos que la poesía, como ella escribe, puede transformar el dolor en centelleos de esperanza.
A través del exilio, Almassio desarrolla un segundo tiempo poético: reconexión y reflexión. Aquí encontramos el nacimiento del silencio y de la quietud como espacios de sanación. Exiliados del tiempo y arrastrados por un pasado que parecía inevitable, los poemas nos colocan en la frontera del ahora: “Si la sombra del destierro te persigue… los exiliados del tiempo se repatrian en el ahora”.
La triada del Yo, el Otro, y el Mundo descubre que el aislamiento no es viable; que toda existencia está entrelazada, como los hilos de una frazada que nos abriga del frío existencial. Nancy traza en su libro la ruta hacia este despertar: la poesía se convierte en familiar y hogar. La soledad, aunque en un principio universal, se transforma en un puente hacia el Otro, hacia Dios, hacia el Todo.
Versos como: “Quietud: / armonía del sueño de las olas, / del letargo de los vientos y las brisas” nos sumergen en la serenidad de aceptar que el universo está lleno de ritmos y patrones que pueden abrazarnos si les damos una oportunidad. En esta etapa, la autora nos anima a detenernos, a respirar profundamente y a dejar de luchar contracorriente. La poesía no es una escapatoria, sino una guía para vivir el presente en toda su plenitud.
Finalmente, llegamos al momento de la revelación y la luz, un tercer instante donde nace la completa aceptación del destino humano. Aquí, Nancy nos purifica con lluvia, una metáfora constante de alivio y renacimiento. En el poema “Agua sagrada”, leemos: “No te avergüences. Está lloviendo. / El agua sagrada arrastrará / hasta el infinito, las heridas”. Cada gota que cae limpia las cicatrices del alma, cada verso acrisola el tormento en belleza. Esta transición es un eco de Dante: las sombras oscuras del Infierno y el arrepentimiento del Purgatorio finalmente abren el camino hacia un Paraíso universal.
Almassio no propone escaparse de este mundo complejo y contradictorio. Por el contrario, en versos como “En un punto equidistante, / donde el abismo es un instante / y el amor es un delirio”, nos enseña que no existe línea divisoria entre lo divino y lo terrenal. Todo ocurre en el agora de la poesía, un lugar donde los límites se disuelven, y el exilio, que pareciera nuestro destino inevitable, es reinterpretado como el portal hacia lo eterno.
Sus palabras nos recuerdan que el exilio es igual al asilo: refugio y abrazo, comunión y silencio. Poesía y vida alcanzan aquí su unidad más pura. Lo vemos con claridad en versos como: “Liberadas, / sin ataduras, / se hacen visibles las palabras”. El lector siente que cada sílaba desata cadenas, y se encuentra ante este libro tan desnudo como su autora al escribirlo. Así, Nancy nos “repatria”—nos ancla—al instante poético, al presente eterno.
A través de las páginas de El exilio de las almas, Nancy Almassio nos da un obsequio extraordinario: el recordatorio de que somos mortales, pero infinitos al mismo tiempo. En su viaje desde la oscuridad hacia la luz, nos demuestra que la poesía es un milagro que alumbra incluso los rincones más sombríos de nuestra existencia. Nos dice: “Hay un ángel que custodia los cristales fragmentados”. Incluso lo roto tiene su belleza, incluso lo perdido puede ser recuperado… a través de las palabras.
La misma Nancy se convierte en testigo vivo de esta alquimia. Como apunta el prólogo, la raíz de su apellido—almas—resuena profundamente en la esencia de este libro: cada palabra tallada es un diamante, pulido con el magma de la lucha, el amor y la resiliencia. Sus versos como: “Un día renaceré / transformada en energía / y volaré por los mares…” reflejan que el exilio siempre fue parte de nuestra búsqueda, pero nunca la última estación de nuestro viaje.
Hoy, desde este espacio literario de la mítica ciudad de Cholula, celebremos que El exilio de las almas existe. Es más que un libro: es una casa construida con versos capaces de hospedar tanto nuestras dudas como nuestra esperanza. Cada poema contiene, como una caracola, los ecos de este llamado universal: reconciliarnos con nuestro exilio interno y convertirlo en un lugar de salvación.
Poco importa si somos como el río de Heráclito que fluye hacia la nada, como la serpiente que se muerde la cola, o como almas que persiguen un horizonte inalcanzable. Lo importante es que, gracias a la poesía de Nancy Almassio, podemos llamarnos a casa. ¿Hay, acaso, mayor salvación que convertir la palabra en morada, el exilio en asilo y el destierro en destino?
El exilio de las almas nos recuerda que siempre seremos peregrinos, pero nunca estaremos verdaderamente solos.

Miguel Ángel Martínez Barradas


Miguel Ángel Martínez Barradas (Puebla, México, 1985) es doctor en Literatura Hispanoamericana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Como investigador, ha centrado su interés en las estéticas literarias correspondientes a los períodos clásico grecolatino y al Siglo de Oro Español, con alcance en la literatura novohispana, enfatizando en la relación entre la literatura y la filosofía y, de ser el caso, con el hermetismo, como se puede advertir en los múltiples artículos que ha publicado.

Como creador, Martínez Barradas tiene publicados dos libros de poesía. El primero lleva por título La pared del laberinto: ceniza y destierro (BUAP, 2014) y el segunto, Sombra de otra sombra (Buenos Aires Poetry, 2021).

En lo profesional, el Dr. Martínez Barradas se dedica a la docencia en el nivel universitario y es responsable de la editorial El Mundo Iluminado.