Por Salvador Calva Morales
Entre el atrevido y el osado
hay un trecho que conviene recorrer:
uno avanza sin mirar el resultado;
el otro aprende antes de emprender.
El atrevido confunde la certeza
con hablar sin escuchar ni comprender;
el osado reconoce sus límites
y se esfuerza cada día en aprender.
No es valiente quien se lanza a la aventura
sin pensar lo que su paso puede hacer;
la osadía necesita inteligencia,
prudencia y voluntad para crecer.
Quien sabe mucho no presume tanto:
pregunta, escucha y vuelve a revisar;
porque el conocimiento se hace grande
cuando admite que aún falta por andar.
En cuestiones de saber, seamos osados:
con valor para explorar y descubrir;
y menos atrevidos: más humildes,
con la mente dispuesta a corregir.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta
































