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El Corazón en las culturas

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Quetzalcóatl deidad que representa la dualidad entre lo terrenal y lo celestial.
Quetzalcóatl, deidad fundamental en las culturas mesoamericanas. Representa la dualidad entre lo terrenal y lo celestial, siendo tanto una serpiente como un ave con plumas de quetzal. Quetzalcóatl es un dios creador, civilizador y asociado con el viento, la estrella de la mañana (Venus) y la sabiduría.

Por Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana
Facultad de Medicina, UNAM.
Ciudad de México. México

El corazón no es solo una bomba hemodinámica, como lo había propuesto el médico inglés William Harvey (1578 – 1657), o una máquina que al compás que se mueve hace ruido como lo describe el poeta español sevillano Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) en su rima LXXVII; es el primer oscilador de la existencia, un sol interno cuyas pulsaciones sincronizan la materia con el espíritu, es el lugar donde aletean las mariposas del alma. Desde la mirada de la neuroendocrinología y la historia, el corazón ha sido el escenario donde se han interpretado las sinfonías de la conciencia antes de que el cerebro reclamara su supremacía.

El Corazón en la cultura egipcia: El Ib y la Memoria Ética.
En el Antiguo Egipto, el corazón —el Ib— era concebido como la unidad de la inteligencia y el sentimiento. Para los egipcios, no era el cerebro el que recordaba, sino el corazón el que almacenaba la biografía moral del individuo. En la psicostasia o (pesaje del alma), este órgano actuaba como un testigo fiel e imparcial de los actos humanos. Si el corazón, cargado por las mariposas de las acciones pasadas en la balanza, era más ligero que la pluma de Maat (la justicia), el alma alcanzaba la inmortalidad, la vida eterna, de lo contrario era devorado por Ammyt, el devorador de almas que era un demonio formado por el hocico del cocodrilo, el cuello y las patas anteriores del león y parte posterior de hipopótamo. Como podemos ver, para la cultura egipcia, el corazón es conciencia pura, es un registro biológico de la verdad ética del hombre, es la resonancia de un Sol Orgánico y las Mariposas del Alma.

La Grecia Cardiocentrista: El Fuego del Pensamiento.
Para los antiguos griegos, el corazón no era simplemente una bomba muscular; era el centro del pensamiento la conciencia y el drama humano. Dependiendo de la corriente filosófica el corazón puede ser el trono de la inteligencia, el asiento de las emociones o el punto de encuentro entre el cuerpo y el alma.

Para los Aristotélicos, y presocráticos, el corazón como sede de la inteligencia, era la fuente de la vida y el lugar donde residía el alma-psique, el pensamiento y era el decodificador de todas las sensaciones percepciones para formar la conciencia.
El cerebro, en cambio, era visto simplemente como un lugar de refrigeración para enfriar la sangre caliente proveniente del corazón.

El Platonismo, en cambio, creía que en el corazón solo residían algunas emociones del alma, tales como el coraje, la ira justa, lo que llamaron el Thumos (Ánimo/Valor), mientras que el Logistikon (Razón) estaba en la cabeza y el Epithumetikon (Deseo) en el hígado/vientre.
Para Platón, el corazón era como un sensor que escuchaba a la razón para controlar los deseos más bajos del cuerpo y del alma.

Los Estoicos, llevaron al corazón más allá con el concepto del Hegemonikon (la facultad gobernante). Consideraban que el corazón era el centro de mando del ser humano y que desde el corazón se extendía el pneuma, aliento vital o espíritu hacia el resto de los órganos.
El corazón era el puente de unión entre lo biológico y lo espiritual. Cabe mencionar que estas concepciones sobre el corazón, generó una lucha intelectual constante contra los cerebrocentristas, como Hipócrates o Alcmeón de Crotona, quienes ya sospechaban que en el cerebro radicaba todo el control de la mente y el cuerpo.

Cultura hindú y el corazón
Si para los griegos el corazón era el centro de la inteligencia y el valor, para la antigua cultura de la India, especialmente en los textos de los Vedas, Upanishads y la Medicina Ayurveda, el corazón era el centro mismo de la existencia universal. No es solo donde están los sentimientos, sino donde reside la chispa divina:
Para los hindúes, el corazón es el motor que mantiene el equilibrio del universo a pequeña y gran escala, a nivel del cuerpo y el universo, funcionando como un centro de intercambio constante de energía. Lo describen con el termino en sánscrito, Hridaya, que es una combinación de tres raíces que explican la función del corazón en el cosmos: Hru – el que recibe. Da – el que da. y, Ya: – el que circula o se mueve-. Se describe también como un espacio sagrado y secreto en el pecho donde habita el Atman -el alma o el Ser verdadero.
La medicina hindú-el Ayurveda, se basa en los cinco humores (doshas): tierra, agua, aire éter y fuego y la unión entre ellos: aire y éter (vatta, aire); fuego y agua (pitta, bilis) y agua y tierra (kapha, flema) los cuales, determinan los temperamentos o biotipos.
Consideran que el corazón es la sede de la conciencia (Chetana), donde están unidos el cuerpo y el alma, es la fuente de la energía vital y la felicidad, donde nacen los canales energéticos de la inmunidad y es considerado el cuarto centro de energía en la tradición del Yoga, es donde nace el rio que da el movimiento del agua, que alimenta a la tierra, precipita los átomos formando metales y el agua, la tierra y los metales nutren a los arboles que con su madera alimentan el fuego, lo que reinicia el principio del movimiento del fuego eterno por el rio.

El corazón en la cultura china
Para los chinos el corazón es uno de los cinco órganos vitales del cuerpo, es donde radica la conciencia, la alegría, la salud y la vitalidad, representa el centro espiritual y emocional de la persona, es donde aletean las mariposas de la memoria, el que estructura el lenguaje verbal y corporal y el que da el brillo luminoso al cuerpo.
Es el centro de la vida, el director de las funciones orgánicas con sabiduría y conciencia a través del movimiento de la sangre.
Representa el fuego, el corazón encarna la luz, el calor y la expansión espiritual

El Corazón en los romanos.
Para los romanos, la visión del corazón fue tomada de la filosofía griega, pero le añadieron un sentido mucho más práctico, médico y lingüístico
En la antigua Roma, el corazón era el cor (de donde viene nuestra palabra “corazón”), y se entendía bajo tres ejes principales:
1.en la medicina, Galeno de Pérgamo (129-216), el médico más influyente del Imperio Romano, cambió la forma de entender el corazón. Aunque no descartó su importancia, le quitó la función del pensamiento. Galeno veía al corazón como una fuente de calor innato. Creía que era el órgano más caliente del cuerpo y que funcionaba como una especie de chimenea o motor. Según su teoría, el corazón transformaba la sangre que venía del hígado en espíritu vital (pneuma zotikon), un aire purificado que daba movimiento y calor a los órganos.
A diferencia de Aristóteles, Galeno demostró (mediante disecciones) que los nervios salían del cerebro, no del corazón. Así, el corazón quedó como el centro de la vitalidad, pero el cerebro pasó a ser el centro del pensamiento.

2.- Para la filosofía Estoica y sus practicantes entre ellos, Séneca y el emperador Marco Aurelio, el corazón, era el centro de la razón y pasión unidas, para ellos, el corazón no solo sentía, sino que también razonaba.
Para los romanos, el corazón estaba intrínsecamente ligado al carácter público y militar. Para un soldado romano, el corazón era el lugar donde se almacenaba la virtus (excelencia o hombría)
3.-El corazón en la evolución del lenguaje, de la palabra cor o cordis se derivan algunas palabras latinas entre ellas: recordar-recordari (memoria) volver a traer al corazón, coraje-cor-agium (valentía) y concordia- concordis -unión de corazones. Los romanos, creían que las cosas importantes se guardan como experiencias vitales en el pecho, en el corazón.

El corazón en las culturas mesoamericanas
En Mesoamérica el corazón era el centro del microcosmos humano que reflejaba el orden del macrocosmos divino, era mucho más que un órgano; era la fuente de la vida, el centro del pensamiento y el vínculo sagrado entre los hombres y los dioses.
A diferencia de la visión europea, para pueblos como los mexicas (aztecas), mayas y zapotecos, el corazón era una entidad, que contenía la esencia espiritual del individuo y era lo que, al morir, viajaba al inframundo o al cielo.
Se creía que dentro del corazón residía la memoria, la voluntad y la inteligencia, para estos pueblos la persona sabia, era el que escucha al corazón.

El sacrificio para sacar el corazón, comer parte de el y arrojarlo por los escalones del templo, es quizás el aspecto más conocido y menos comprendido. Tenía una concepción teológica profunda, se pensaba que los dioses (especialmente Huitzilopochtli y Tonatiuh) se habían sacrificado derramando su sangre para crear el mundo. Por lo que el hombre tenía una “deuda de sangre” que debía pagar cada tiempo. Además el corazón era visto como el fruto más precioso, llamado metafóricamente Cuauhnochtli(“tuna de águila”), que alimentaba al Sol para que pudiera seguir moviéndose.

El Corazón en otras culturas mesoamericanas
Para los Mayas, era el centro de las emociones y la valentía. En el Popol Vuh, los dioses son llamados “Corazón del Cielo” y “Corazón de la Tierra”, subrayando que el corazón es el núcleo creativo del universo.
Para los Zapotecos, era el asiento de las virtudes como generosidad o paciencia y el origen de toda conducta ética.
Como vemos, el corazón ha pasado de ser el lugar del alma en Egipto y el lugar del pensamiento en Grecia, el centro de vida y energía en la India y china, el centro del micro cosmos reflejo del macrocosmos en Mesoamérica, a ser hoy el socio indispensable del cerebro en la construcción de la experiencia subjetiva en los romanos. Estas líneas, nos invitan a reflexionar que no recordamos solo con sinapsis y neurotransmisores; recordamos con el cuerpo entero y que el corazón y su pulso es el metrónomo de nuestra identidad y conciencia extendida.

29 de diciembre de 2025