CONOSER BIEN
“No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”
Juan Luis Vives
Por Jorge Rodríguez y Morgado
El pensamiento es la faceta intelectual del ser humano y tiene el poder de influir en nuestro cuerpo a través del estado de ánimo. Si experimentamos estados de ánimo positivos, felicidad, alegría, el cuerpo facilita el combate de infecciones y que se regenere más rápido. El impacto de estados negativos, como la depresión y el estrés, debilita las defensas inmunológicas y aumenta el riesgo de padecer enfermedades.
El medio por el cual expresamos nuestros pensamientos al mundo es la palabra, ella tiene el poder de ser portadora de vida, amor, perdón o juicio. La palabra es factible de manifestarse en tres formas: palabra oral (sonido y diálogo); palabra escrita (letras y texto) y palabra pensada (la voz interior), a través de pensamientos internos, que se pueden exteriorizar mediante el discurso escrito o hablado.
Es en el pensamiento donde se generan palabras, a través de reflexiones que nos ayudan a procesar experiencias, tomar decisiones, interpretar la realidad y regular nuestras emociones, reflejando nuestro ser interior y nuestro propósito en la vida.
La lengua española posee una innegable riqueza y esto se observa en la gran cantidad de expresiones populares, dichos, frases, citas, refranes y palabras, que existen en nuestro idioma y que utilizamos de forma habitual.
El escritor español Alfred López en su libro “El listo que todo lo sabe ataca de nuevo. Palabras y palabros”, nos dice: “Las palabras nacen, crecen, se reproducen y jamás mueren. Puede que desaparezcan durante un tiempo o dejen de ser utilizadas, pero jamás mueren”.
Las palabras jamás mueren cuando se graban en la memoria colectiva o se escriben, ya que trascienden el tiempo y a sus propios autores. Ellas solo entran en un profundo sueño cuando dejamos de usarlas, pero despiertan en cuanto alguien vuelve a pronunciarlas.

Es probable que desconozcamos cuál es el origen de una gran cantidad de palabras que utilizamos normalmente en nuestro día a día, por lo cual en esta entrega comentaremos la génesis de algunas de ellas.
Güey: Una palabra que recuerdan los extranjeros tras visitar México, ya que hay quienes la usan para todo y sobre todo como una referencia para charlar con un amigo. Sin embargo, la Real Academia Española (RAE) señala que esta palabra se transformó desde la palabra “buey” y actualmente es un adjetivo cuyo significado es “persona tonta”.
Chido: Esta palabra solía tener dos connotaciones, para la clase alta podía significar “corriente” o “de mal gusto”, para las clases populares hacía referencia a lo bonito y agradable. Actualmente la RAE la considera una palabra coloquial que significa bonito, lindo y muy bueno.
Chafa: Sobre el origen de esta palabra existen dos vertientes; la primera es que se empezó a transformar a partir de la palabra gallega “Chafallada” que significa “cosas sin valor”, otra versión afirma que puede ser una adecuación de la palabra en inglés “chaff” que se traduce como “desperdicio”. La RAE indica que su significado es “de mala calidad”.
Cuate: Del náhuatl “cuatl”, que significa mellizo y que usamos actualmente para referirnos a un amigo.
OK: Sus orígenes se remontan a la guerra civil de Estados Unidos. Cuando las tropas regresaban al cuartel sin ninguna baja anotaban en una pizarra “0 killed” (0 muertos), como señal de buena fortuna. Más adelante esta expresión se redujo a “O.K.” y su significado se amplió para indicar que “todo está bien”.
Yanqui: El relato más generalizado cuenta que este término procede del vocablo holandés “Janke”, diminutivo de “Jan”. Y es que así es como los colonizadores de América procedentes de los Países Bajos llamaban a sus compañeros de aventuras de los estados de Nueva Inglaterra, debido a que el nombre de John era muy común entre ellos.
Fuck: Este término inglés que podría traducirse como “joder”, se remonta a la Edad Media, en Inglaterra. En aquella época no se podían mantener relaciones sexuales sin la venia del Rey. Por ello, si una pareja quería tener un hijo debía solicitar un permiso especial a las autoridades para poder mantener dichas relaciones. Una vez concedido, se les entregaba una placa que decía “Fornication Under Consent of the King”. “FUCK” para abreviar.
Pepe: En los textos antiguos y religiosos en latín, a san José se le llamaba Sanctus Josephus Pater Putativus Christi (san José, padre putativo de Cristo). Un nombre muy largo, que para simplificar decían “P. P.” (Pater Putativus). De ahí que a los José se les llame Pepe.
Arroba: Aunque hoy en día parece ser que la @ es patrimonio exclusivo de los correos electrónicos, no hay que olvidar que también es el símbolo que se utiliza para representar la unidad de masa llamada arroba (11.5 kilogramos o 25 libras), así es como la empleaban en la Edad Media.
¡Aguas!: Esta expresión se usa como advertencia y proviene de la Época Virreinal. Durante esa época, no había drenaje ni existían los baños. Por lo tanto, las personas utilizaban bacinicas. Cuando estas se llenaban, la gente simplemente gritaba ¡aguas! Y las tiraba por la ventana.
Sueldo: Carlomagno estableció un nuevo sistema monetario en el que 1 libra eran 20 sueldos, 1 sueldo 12 dineros, y 1 dinero equivalía a 2 óbolos. Tanta importancia tuvo el “sueldo” como moneda que con el paso del tiempo adquirió el significado de remuneración periódica asignada por el desempeño de un cargo o servicio profesional.
Ojalá. Proviene del árabe, como muchas palabras del español, debido a la influencia de la invasión musulmana en el siglo VIII. Se trata de la evolución de “aw sa lláh”, que significa en árabe “si dios quiere”.
Borracho. Esta palabra proviene de burra, que en latín significa hez o sedimento, y hace referencia a la devaluación de la condición que tiene una persona bajo los efectos del alcohol.
Teporocho: El origen viene del siglo XX en la Ciudad de México. En el mercado de la Merced había un puesto que vendía un “remedio para la cruda” compuesto por té de canela, naranja y “piquete” de aguardiente, a un precio de 10 centavos. Una señora del puesto de enfrente le hizo la competencia con el mismo remedio, solo que dos centavos más barato y puso un anuncio que decía “Té por ocho”. Los borrachos de la colonia para bajarse la cruda, iban por su té por ocho, por eso ahora, la palabra teporocho se convirtió en un sinónimo de borracho.
Cruda: Esta palabra se comenzó a usar desde el siglo XIX en su sentido de malestar por exceso de alcohol. El término viene del latín crudus (sin cocer, duro o áspero) para describir la sensación corporal tras beber: un interior irritado, pesado y “sin suavizar”, igual que un alimento crudo que resulta difícil de digerir para el estómago.
Las palabras, amable lector, al igual que los propios idiomas, los países y las personas, poseen su propia historia, muchas de ellas a menudo traspasan la barrera de la historia para alcanzar el estatus de mito o leyenda: son las llamadas palabras de origen curioso a las que nos hemos referido en esta entrega.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

































