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María Dolores Pliego: Sabersinfin, veinte años de aprendizaje sin fronteras

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María Dolores Pliego Domínguez en la FILIP 2026.

Por Sabersinfin

Al cumplir dos décadas de existencia, Sabersinfin vuelve la mirada hacia el camino recorrido y se pregunta por las posibilidades que todavía puede abrir. En su análisis del aniversario, la escritora, educadora e investigadora María Dolores Pliego Domínguez propone una lectura que sitúa el proyecto más allá de la difusión cultural: lo reconoce como un espacio cimentado en la educación permanente, capaz de generar ámbitos internacionales de aprendizaje y encuentro.

La observación ayuda a comprender una labor que, desde Puebla, ha tejido vínculos entre personas, disciplinas y geografías. Sabersinfin nació el 12 de octubre de 2006 como una iniciativa ciudadana comprometida con la cultura, la educación y la participación social. Veinte años después, su historia no se explica solo por la continuidad de un portal, sino por la comunidad que ha encontrado allí un lugar para compartir saberes, crear y aprender en comunidad, aun a distancia.

Para Pliego, esa dimensión educativa es decisiva. La educación permanente no se limita a las aulas ni concluye con un grado: acompaña la vida, se alimenta de la experiencia cotidiana y crece en el intercambio. Desde esa perspectiva, una publicación, una conversación, una lectura poética o un encuentro entre autores pueden convertirse en situaciones de aprendizaje. El conocimiento circula, se transforma al dialogar con otras voces y ofrece nuevas maneras de interpretar la realidad.

Esta mirada coincide con la trayectoria de Pliego, quien vincula la literatura con la enseñanza y la responsabilidad social. Originaria de Toluca, es licenciada en Letras Latinoamericanas y maestra en Educación y Docencia por la Universidad Autónoma del Estado de México; se desempeña como profesora en el Centro Universitario UAEM Amecameca y asesora metodológica en el bachillerato de la zona oriente del Estado de México. Es autora de los poemarios De Lesbia a Catulo y La escoba de Goliat, y ha publicado en Sabersinfin poemas, artículos y reflexiones sobre educación y literatura.

En su trabajo, la palabra aparece como forma de conocimiento y relación. Al abordar la alfabetización, Pliego ha señalado que leer y escribir permiten acceder a realidades que de otro modo quedarían fuera de nuestro alcance: comprender el entorno, conocer otras formas de pensamiento, ejercer derechos y participar en la vida comunitaria. La lectura abre ventanas a otras épocas y sensibilidades; la escritura permite expresar la experiencia y hacer escuchar la propia voz. Esa convicción también ilumina su valoración de Sabersinfin: aprender supone encontrarse con otras voces y ampliar el horizonte personal.

El alcance internacional del proyecto adquiere forma en sus antologías y encuentros de poesía, donde confluyen autores y lectores de distintos países. En esos espacios, la literatura deja de ser un acto solitario para convertirse en conversación. Una voz publicada en México puede ser leída e interpretada desde otro lugar, y cada participante aporta su contexto a una experiencia común. Así se construyen comunidades de aprendizaje que no dependen de compartir un aula o una ciudad.

Pliego ha descrito ese proceso al comentar Voces de la poesía del saber infinitista, de Salvador Calva Morales. Para ella, una antología no es una suma de textos: puede ser un espacio donde la palabra crea afinidad y una experiencia personal encuentra correspondencia en la vida de otros. El lector completa cada poema con su historia; la lectura se prolonga en la memoria y el diálogo. Esa reflexión revela una afinidad con la vocación de Sabersinfin: propiciar encuentros en los que cada aporte suscite preguntas y aprendizajes.

También en sus acercamientos a poemas como «Este año Dios» se advierte su interés por la lectura crítica y por la manera en que una experiencia íntima puede adquirir resonancia colectiva. La interpretación no clausura la profundidad: la despliega, atiende a la forma, al contexto y a las preguntas que el texto deja abiertas. En esa disposición se reconoce una práctica educativa: leer con atención, argumentar, escuchar otras interpretaciones y aceptar que el conocimiento se amplía cuando se comparte.

La reflexión de Pliego invita a mirar el vigésimo aniversario como ocasión para reconocer a quienes han contribuido a esta historia y renovar el compromiso con quienes se incorporan. Si Sabersinfin trasciende la difusión y la gestión cultural, es porque hace de ellas caminos para aprender juntos: crea espacios donde la poesía dialoga con la educación, la experiencia individual se vuelve conversación y personas de distintas latitudes pueden encontrarse alrededor de la palabra.

Veinte años después de su fundación, el desafío consiste en mantener abierta esa posibilidad. La tecnología cambia, aparecen nuevas preguntas y se transforman las formas de relacionarnos con la información; permanece la necesidad de comprender, crear y convivir. La educación permanente ofrece una brújula para ese recorrido. En la lectura de María Dolores Pliego Domínguez, Sabersinfin es una comunidad en movimiento: un lugar donde el saber circula, la cultura enlaza y cada encuentro puede convertirse en una puerta hacia nuevos aprendizajes.