Inicio Artículos Las mariposas han desarrollado uno de los procesos adaptativos más exitosos del...

Las mariposas han desarrollado uno de los procesos adaptativos más exitosos del reino animal

80
Foto de Christian Wiediger en Unsplash

Por Salvador Calva Morales

Mariposas, tiempo de cambio

¿Sabías que las mariposas han desarrollado uno de los procesos adaptativos más exitosos del reino animal? ¿Será por eso que su imagen es tan utilizada en todo tipo de prendas, accesorios y tatuajes?

La mayoría de las personas asocia a la mariposa con la libertad y la belleza, y no se equivoca, pues sus hermosos colores y su revoloteo nos hacen pensar en ello.

Sin embargo, lo que realmente sorprende al mundo de la ciencia es la capacidad evolutiva y de adaptación de estos hermosos insectos.

Mímesis y metamorfosis son, quizá, las palabras que mejor describen las cualidades de las mariposas.

Sus coloridas alas atraen nuestra atención e inspiran diseños de moda, versos y pinturas; pero esa gama de tonalidades no es sino un mecanismo de defensa y supervivencia que han perfeccionado con el paso del tiempo.

Uno de los datos más curiosos de estos insectos es que algunos ejemplares tienen buen sabor para sus depredadores, mientras que otros poseen un olor y un sabor desagradables debido a las toxinas que acumulan o producen. Por ello, unos resultan apetecibles y otros no.

A lo largo del tiempo, las mariposas más propensas a ser devoradas han adoptado, mediante la mimetización, el color de aquellas que saben mal, con lo cual confunden a sus depredadores.

En cuanto a las mariposas con colores más vivos y brillantes, hay que mencionar que estos tienen como propósito confundir a los animales que las acechan, deslumbrándolos con suaves destellos durante el vuelo.

Tal es el caso de la mariposa morpho azul, que posee un tono azul brillante en la parte superior de las alas y, además, círculos marrones en la parte inferior que simulan ojos y ahuyentan a los depredadores.

La mímesis ha acompañado la evolución de estas criaturas y las ha ayudado a garantizar la supervivencia de su especie.

Claro está que no son los únicos animales que han desarrollado este mecanismo. De hecho, el ser humano también está expuesto constantemente a este proceso.

Los peculiares acentos de cada región del mundo, así como los gestos y ademanes, forman parte del mimetismo humano.

Es un proceso que ocurre de manera inconsciente y, en el caso de las personas, no distingue entre buenos y malos comportamientos. De ahí surgen algunos dichos populares, como aquel que afirma: «Quien con lobos anda, a aullar se enseña».

Por eso es tan necesario rodearte y desenvolverte en un ambiente sano y positivo, pues, aunque no participes voluntaria y conscientemente en algunas actividades, podrías terminar reproduciéndolas sin darte cuenta.

Pero, volviendo a las características de la mariposa, al principio mencioné, además del mimetismo, la metamorfosis.

Estoy seguro de que está de más explicar por qué la transformación profunda se encuentra íntimamente ligada a estos insectos. ¡Solo mira una larva junto a una mariposa! ¿Cuánto se parecen? Si somos muy estrictos, encontraremos apenas un par de similitudes; pero son tan distintas que difícilmente podemos aceptar que representan el antes y el después de un mismo ser.

¿Quién de nosotros estaría dispuesto a cambiar todo lo que es? Ese renacer por el que transita la mariposa es total y absoluto. De hecho, cuando la oruga permanece en la crisálida, reorganiza gran parte de sus tejidos para conformarse de una manera diferente.

Entre los seres humanos, algunos son más proclives a los cambios que otros, pero estos invariablemente nos generan incertidumbre. Por ello, serían muy pocos los individuos capaces de aceptar un renacer completo.

Creo que esa confianza con la que una oruga entra en la crisálida es lo que nos hace falta: la seguridad de que vendrán tiempos mejores y de que los cambios pueden ser favorables.

Irnos a dormir sabiendo que, al despertar, nos crecerán hermosas alas: eso nos falta.

El ser humano tiene una tendencia al pesimismo que, si las mariposas la tuvieran, jamás se habrían atrevido a cambiar de forma.

Hay que tener fe y atrevernos al cambio. Debemos aceptar que, muchas veces, nuestro cuerpo, nuestra voz, nuestra ideología y nuestro pensamiento cambian. Lo hacen porque somos seres dinámicos y todo a nuestro alrededor está en movimiento.

Hay que darnos tiempo para entrar en la crisálida, que en nuestro mundo equivaldría al periodo durante el cual nos permitimos replantear nuestra vida; ese espacio que nos concedemos para saber si vamos por buen camino o debemos cambiar de dirección.

Simbólicamente, la crisálida es un periodo de introspección que nos conducirá hacia una transformación positiva.

A diferencia de las mariposas, nosotros debemos entrar más de una vez en ella, porque en distintos momentos tendremos que modificarnos.

Mucha gente dice que las personas no cambian; yo creo que eso sería imposible. Todo nos transforma, interna y externamente. El tiempo es un sabio maestro que nos invita a modificarnos, y la crisálida representa el momento perfecto para examinar nuestros deseos, pensamientos y carácter, así como todo cuanto podamos cuestionarnos, para después salir de ahí renovados.

Más brillantes, más seguros y con mayores capacidades; en resumen: con hermosas y enormes alas para alzar el vuelo.

Hay mucho que aprender de estos insectos, que no son únicamente hermosas criaturas que adornan el jardín. Las mariposas transmiten un mensaje claro y contundente: el de la muerte simbólica.

Si has escuchado este término, seguramente te interesará leer más acerca de la muerte mística o muerte simbólica. En este enlace puedes consultar información al respecto.

La mariposa, como animal de poder, representa indiscutiblemente esa transición de la conciencia.

Tótem: mariposa
Cualidades: transmutación, mimetización y supervivencia.

*Este artículo forma parte del libro Etología y caractitud. El libro de los animales. Tomo I. Salvador Calva Morales. Universidad Mesoamericana. 2022.