Salvador Calva Morales
A los ochenta y dos, confieso,
hay cosas que aún me sorprenden;
el tiempo me ha puesto su sello,
pero hay fuegos que no se desprenden.
No es vanidad ni desafío,
ni querer engañar al espejo;
es sentir que, a pesar del frío,
mi corazón no se ha hecho viejo.
Hay una mujer que despierta
lo que parecía dormido en mí,
y ante su presencia se encuentra
un hombre que aún sabe sentir.
Mi cuerpo ya tiene sus pausas,
ya no responde como ayer;
pero conserva entre sus causas
la voluntad de volver a encender.
No siempre hay firmeza completa,
ni el vigor permanece igual;
pero la vida, discreta y secreta,
me demuestra que es casi perfecta
Y si alguien pregunta qué queda
cuando los años parecen vencer,
yo digo: queda el alma despierta,
queda el deseo… y las ganas de querer
que se convierten en poder.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























