Por Salvador Calva Morales
A pesar de tus dudas sobre vivir conmigo,
sigo aferrado a tu corazón indeciso,
a tu mente loca, a tu físico encantador,
a ese universo tuyo que me roba la razón.
No pretendo ser dueño de tu destino,
solo cómplice de tus sueños y de tu amor.
Si supieras cuánto sueño contigo,
cuántas veces te abrazo sin tenerte,
cuántas noches converso con tu ausencia,
inventando mil maneras de quererte,
sabrías que no es capricho ni aventura:
es mi alma que se empeña en merecerte.
Quiero recorrer contigo nuevos caminos,
coleccionar nuestras risas y locuras,
descubrir en tus ojos otros destinos,
ser refugio de tus miedos y amarguras;
y al final de cada día, entre mis brazos,
celebrar tu inteligencia y tu ternura.
No te quiero perfecta ni obediente;
te prefiero rebelde, libre y soñadora,
con tus dudas, tus silencios y tu mente,
con tu risa traviesa y seductora.
El amor no se impone ni se exige:
se conquista con el alma a cada hora.
Y si el tiempo me reclama sus derechos,
si mis años apresuran mi partida,
quiero haber sembrado amor dentro de tu pecho,
sin cortarle jamás las alas a tu vida,
para que recuerdes que te amé sin condiciones,
con la fuerza de una juventud revivida.
No te pido juramentos ni promesas,
ni que cambies tus mañanas por las mías;
solo déjame soñar con tu belleza,
compartiendo nuestras noches y nuestros días.
Y si un día tu corazón vence sus dudas,
¡viviremos el amor que hoy solo imaginas!
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta
































