Por Enrique Canchola Martínez
Miguel Peraza a lo largo de estos 50 años ha jugado con las estrellas construyendo parábolas celestes, que llevan a la mente a los senderos cuánticos, ha hecho rebotar el sonido silencioso del universo en las paredes de los vacíos de su escultura, ha formado ritmos con las líneas y texturas que conectan a la mente con el universo y ha puesto a danzar la geometría del movimiento en cada borde de los fractales cósmicos,
A lo largo de estos 50 años ha logrado las simbiosis qué conecta la mecánica cuántica con el movimiento browniano cerebral a través del rebote retiniano de los colores.
Miguel Peraza en Genesis 4D, y Paul Dirac en “La evolución de la imagen de la naturaleza” plantean un cambio en la concepción física de la conceptualización y la expresión de la estética, donde la matemática debe ser el criterio fundamental de la belleza y de la elegancia de la obra estética. Peraza afirma que una nueva manera de percibir el arte, es a través del salto metodológico de la física clásica a la física cuántica, es decir de la construcción del arte de 3a Dimensión a la 4a Dimensión, donde la percepción, deja de ser un mecanismo puramente mecanicista y determinista y pasa a ser un acto cuántico de superposición y entrelazamiento.
Con todo ello, Peraza con su obra induce la imaginación para entender el movimiento de los cuerpos celestes en la curvatura del infinito y llevándonos en sus naves a un mundo mágico y misterioso, donde logra que el pensamiento y la memoria ancestral fluyan a través de las nervaduras de la conciencia extendida, proponiendo a la conciencia como una corriente caleidoscópica siempre cambiante y como una actividad mental mas que una cosa o sustancia.
Querido Miguel Peraza sigue jugando por muchos años más con los llenos y vacíos con el álgebra y la geometría para que la tercera dimensión sea transitada a cuarta dimensión y no se quede en el intento.
Miguel, que este medio siglo de producción artística colme de dicha y satisfacción tu alma y que sigas estimulando con tu luz creativa a nuestro ojo cerebral para formar los enlaces covalentes que modulan nuestra percepción.
Enrique Canchola Martínez
19 de octubre 2026

































