Por Salvador Calva Morales
Tu fragancia me nombra,
me desarma, me enciende.
Desordena mis neuronas
y el alma se me rinde.
Solo quiero mis latidos
prendidos a los tuyos;
tu aliento en mi oído,
hogar de mis murmullos.
Se rompen los confines,
se inclina todo mi ser,
y en cada suspiro tuyo
vuelvo a nacer y a querer.
Cuando el deseo aprende a escuchar,
el alma deja de estar sola.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamorales




























