Por: Salvador Calva Morales
Te amo, aunque el mundo nunca lo presienta,
aunque no haya testigos ni promesas;
sin velas, sin banquetes ni etiquetas,
solo miradas que mi alma alimentan.
Hay silencios que saben a deseo,
y ganas que no duermen… solo arden, creo.
No hay fechas que enmarquen lo vivido,
ni fotos que detengan lo sentido,
pero en tus ojos mi destino anida,
y en tu voz mi piel cobra nueva vida.
Somos instante eterno y sin horario,
el beso que se sueña sin calendario.
Llegas herido, y yo ya he construido
mi mundo sobre ruinas y olvidos,
pero aun sin hueco en nuestra historia,
hacemos del ahora nuestra gloria.
Sin futuro, sin nombre ni promesa,
tu amor me basta, tu mirar me besa.
Tal vez no seamos nunca pareja,
ni pronuncien jamás “ellos se amaron”,
pero nuestras almas sí se encontraron,
como dos fuegos que el viento refleja.
Nos duele, sí, mas duele con ternura,
porque en el dolor florece la locura.
A veces pienso en otro calendario,
donde el destino no fuera adversario,
donde el tiempo no nos negara el paso
ni el mundo temiera vernos en abrazo.
Pero no… nos toca ser recuerdo,
y en ese eco te amo y me pierdo.
Serás amor que apenas va naciendo,
promesa que en mis ojos va creciendo,
la flor que brota al borde del intento,
mi calma, mi deseo y mi tormento.
Serás mi todo, aunque el mundo no lo advierta,
mi amor presente, mi pasión eterna.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























