Dudo si es el barco que vuela,
o si el mar es tan cristalino
que parece que flotamos.
Allí, bajo el agua,
estás tú.
En la corteza oceánica
reposan tus pies,
y en ese silencio,
que no necesita decir nada,
te encuentras.
Los caracoles juegan entre los pliegues
de tu vestido de espuma,
tu melena flota, libre,
como si fuera el último refugio de la calma.
Tu piel, pálida como la luna,
se funde en el torrente
que lleva el eco de tu corazón
a los rincones más hondos del océano.
Tritón y las ninfas miran desde lejos,
mientras la barca de cristal
sigue su camino,
sonríes.
Y esa sonrisa,
sencilla y perfecta,
es suficiente para que el mundo gire,
para darle dirección al poema más simple,
a cualquier cosa sin sentido.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta






























