Inicio Artículos Artículos de Economía Crisis global amenaza financiación de universidades públicas

Crisis global amenaza financiación de universidades públicas

377
Imagen del sitio agenciadenoticias.unal.edu.co

Los conflictos bélicos y comerciales que vive hoy el mundo, el ascenso de extremos políticos, y el aumento de la polarización, no son fenómenos ajenos al sistema educativo. Este panorama, descrito como una crisis global, amenaza la financiación de la educación pública y su libertad académica, y debe llevar a cambios internos de las universidades.

n los “Diálogos estratégicos nacionales: la universidad pública construye con el país” se analizaron la crisis global y los retos para las instituciones universitarias, a partir de un diálogo entre los profesores Jeremías Lezcano Sandino, internacionalista de la Universidad Nacional de Itapúa (Paraguay), y María Teresa Pinto, del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Para el profesor Lezcano, “la crisis global se evidencia en un aumento del gasto militar sin precedentes, a 2,24 billones de dólares en 2024, mientras el calentamiento global sigue aumentando y el 1 % más rico aumenta su riqueza acumulando a 2023 un 45 % del capital mundial”.

A su vez, la desigualdad se mantiene en lugares como América Latina, evidenciada por ejemplo en el acceso al conocimiento, dado que la región solo produce el 2 % de las patentes globales. Así mismo, la crisis del sistema de protección social ha llevado a una reducción de la inversión en educación, que en la región bajó de 4,1 % del PIB en 2015 al 3,7 % en 2023, lo que también lleva a depender de la tecnología importada sin poder participar en el sistema global.

“En Colombia la inversión en investigación, desarrollo e innovación cayó del 0,6 al 0,4 % entre 2020 y 2023. En Paraguay y en el Cono Sur —es conocido el caso de Argentina— la disminución de los presupuestos en educación es altísima y afecta sobre todo a las personas que migran en busca de oportunidades. Al Norte también, los presupuestos de universidades como Harvard se han recortado al punto de que no hay el presupuesto necesario para la investigación que demanda el tiempo actual”, señaló el experto paraguayo.

Según expuso, “este desfinanciamiento se presenta por sectores políticos de extrema derecha que buscan debilitar a quienes consideran opositores, y el pensamiento crítico, a través del desfinanciamiento de las universidades. Otros extremos populistas priorizan el presupuesto de políticas de corto plazo que puedan mostrar resultados, recortando lo que se destina a educación”.

Los desafíos para las universidades

Las instituciones universitarias deben evitar la desconexión con la sociedad, mantener su autonomía sin caer en el academicismo lejano de las necesidades sociales, además de cumplir con estándares internacionales sin perder de vista la pertinencia local de sus investigaciones.

“Según la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), América Latina solo transfiere al sector productivo el 15 % de los resultados de su investigación, frente al 40 % de los países de la OCDE. Este divorcio entre la academia y la sociedad es inadmisible en el contexto actual”, sostuvo el profesor Lezcano.

“El habernos volcado a validar nuestro conocimiento solo con las comunidades científicas –internacionales fundamentalmente– como los puntos salariales que se dan a esas formas de producción de conocimiento, nos ha alejado de las comunidades; el énfasis significativo de la universidad que tiene que producir plata para poderse mantener hizo lo mismo”, mencionó la profesora Pinto.

Parte de las investigaciones, sin dejar de lado las ciencias básicas, se deben ajustar a resolver problemas que impactan a las comunidades y buscar vincularlas con políticas públicas que tengan impacto en la sociedad, para que todas las personas reconozcan el valor del conocimiento que se produce en las instituciones universitarias, y que se traduce en su bienestar. Esto permitirá entender la educación como un bien público.

“Tenemos que acostumbrarnos a que parte de nuestras agendas de investigación se construya con las comunidades; aunque las hacemos con otras comunidades académicas –lo que no está mal–, se debe complementar con agendas de investigación que se construyan de la mano con la academia. El caso del Catatumbo, ir al Catatumbo, y qué puede hacer la universidad además de mandar ayuda humanitaria, qué otras cosas pueden hacer la universidad para aportar a la resolución de los problemas que tiene la región”, agregó la académica Pinto.

En este sentido, la crisis global debe llevar a las universidades a transformar la manera como desarrollan sus investigaciones, e innovar en modelos pedagógicos que atiendan a los cambios tecnológicos y en la forma como comparten el conocimiento con la sociedad.

Así mismo, el contexto político les plantea retos a las instituciones universitarias para proteger su autonomía, su papel en la sociedad y su relacionamiento con las diversas ideologías. “En un mundo cada vez más polarizado, las universidades debemos mantenernos como espacios de diálogo plural, evitando tanto la instrumentación partidaria como la neutralidad cómplice. El pensamiento crítico debe ser nuestra brújula”, sostiene el experto Lezcano.

“Esta situación nos invita a pensar de dónde provendrá nuestra legitimidad para pensarnos en una situación de crisis. Es claro que no provendrá de los gobiernos institucionalizados, sino de una sociedad que nos entiende pertinentes y nos valida, y para eso tenemos que construir una manera de relacionarnos completamente diferentes con la sociedad”, concluye la profesora Pinto.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co