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El estudio cuantitativo del género

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Imagen del autor BrianPenny en PIXABAY

De un tiempo acá, las asociaciones tradicionales de la Ultraderecha política han estado haciendo alharaca por algo que sus miembros llaman “ideología de género”, a la que consideran una doctrina para socavar los fundamentos morales de la “civilización cristiana occidental” (?) al inducir a niños y adolescentes a renegar del género con el que nacieron para aproximarse o incluso adquirir el opuesto… Tamañas afirmaciones no vienen solas, sino que además se dice están financiadas por una élite de supermillonarios que con éste y otros factores clave esperan imponer un Nuevo Orden Mundial.

Todos éstos son elementos típicos de una fantasiosa -y a veces delirante– “teoría de conspiración” que les dé cuenta de un Mundo que ya no alcanzan a comprender precisamente por haberse quedado anclados en unos “valores” que dan por inmutables aunque, como se lo oí decir a un antropólogo en los años ’80 durante una Mesa Redonda en la Universidad pública local sobre la postura de la Religión frente a la sexualidad, sólo “expresan las ideas de cierto grupo en un territorio dado en una época determinada”.

Esto por lo que concierne a las Ciencias Sociales como la Historia, la Sociología y la Antropología, que se ocupan de comunidades y aún de poblaciones enteras, como lo so también los hijras de la India y los muxes de Chiapas, aquí mismo en México, que no son las únicas -ni mucho menos- que se apartan ostensiblemente de las prácticas y creencias asociadas con el género tenidas por “universales” por la gente no informada.

Pero en un terreno ya más personal, subjetivo, la reflexión sobre los géneros, sus diferencias y sus desconcertantes -para la visión inmanentista- manifestaciones en individuos que no debían presentarlas, ha ocupado a los pensadores de todas las épocas. Y en esta línea se ha venido cultivando desde entonces en la literatura de ficción o la crónica, las bellas artes y el periodismo escandaloso, constituyendo incluso un género definido dentro de la Erótica, sea escrita o audiovisual. (Como una novelita victoriana titulada MISS HIGH HEELS que leí también en los 80s, acerca de un joven en proceso de transición, como se dice ahora.)

Con el desarrollo de los métodos cuantitativos en la investigación científica, en este caso la demográfica, la reflexión dejó de ser un asunto puramente subjetivo del observador casual, necesariamente limitado no sólo en el número de casos sino también en la perspectiva, para dar paso a una expansión considerable del espacio investigativo que incluiría también otros aspectos observables y cuantificables que pudieran estar relacionados con el tema original.

Esta apertura hacia la cantidad hizo indispensables el diseño de investigación y la sistematización exhaustiva tanto de los datos disponibles como de la forma en que son procesados durante las distintas etapas, así como del desarrollo de criterios para validar cada una de ellas -recolección, clasificación, selección, normalización, etc.-, sus resultados y conclusiones, empleando para ello la Teoría de Probabilidades para construir una estadística matemática sobre la que pueda discutirse con provecho, lo contrario de la posición dogmática  asumida por los fundamentalistas frente a la cuestión del género.

Porque de eso se trata: de cuestionar una doctrina que no concuerda con la realidad objetiva, sino que trata de imponer a ésta conceptos que son cuando menos discutibles según los datos existentes, los que muestran al GÉNERO como algo mucho más complejo y dinámico, multidimensional que se abre a muchas posibilidades y combinaciones en el transcurso del tiempo y donde intervienen factores tanto biológicos y psicológicos como sociales y culturales que cada individuo desarrolla de acuerdo a sus propios sentimientos y experiencias, siempre que no sea coartado por disposiciones ajenas que en último término sólo buscan instaurar sobre él, ella o cualquiera sea su género, un sistema de Poder.

Esta es la “ideología de género” (?) tan temida por los “ultras”: tan sólo un cuerpo de conocimientos mucho más cercanos a la realidad y por lo mismo bastante útiles para el individuo que quiere entender y tomar sus propias decisiones en cuanto a su cuerpo y su vida en general.

¿Qué piensan ustedes, atentos lectores?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.