
Por: Enrique Ayala Duval y María del Carmen Maldonado Monroy
Introducción
La ballena gris (Eschrichtius robustus) es uno de los cetáceos más emblemáticos del Pacífico Norte y un claro ejemplo de la conexión ecológica entre regiones distantes (Fig. 1). A lo largo de su vida, recorre miles de kilómetros entre sus zonas de alimentación en el Ártico y sus áreas de reproducción en las costas de México (Rice and Wolman, 1972); por ello, es una especie clave para comprender la dinámica de los ecosistemas marinos y la importancia de su conservación.
Descripción general
La ballena gris es un misticeto de tamaño medio que puede alcanzar entre 14 y15 metros de longitud y pesar de 30 a 45 toneladas. Su cuerpo presenta una coloración gris moteada, resultado de cicatrices y de organismos que viven adheridos a su piel (epibiontes) tales como crustáceos cirrípedos (Rice and Wolman, 1972). A diferencia de otras ballenas, no tiene aleta dorsal definida, sino una serie de pequeñas protuberancias (Jones et al., 1984).
Asimismo, su cuerpo está adaptado para alimentarse de organismos que viven en el fondo marino (bentónicos), una característica poco común entre los grandes cetáceos, lo que la distingue ecológicamente de otros misticetos (Rice and Wolman, 1972).
Biología y ciclo de vida
La ballena gris tiene una estrategia de vida similar a la de otros mamíferos marinos longevos:
Madurez sexual: 6–12 años
Gestación: 11–13 meses
Una cría cada 2–3 años
Lactancia: 6–8 meses
Puede tener entre 8 y 12 crías a lo largo de su vida
Esperanza de vida: 60–70 años
Las crías nacen con aproximadamente 4.5 metros de longitud y dependen completamente de la leche materna, que es muy rica en grasa; esto les permite crecer rápidamente durante sus primeros meses de vida (Fleischer, 2013).
Alimentación y papel ecológico
A diferencia de otras ballenas, la ballena gris se alimenta en el fondo marino; para ello, succiona sedimentos y filtra su alimento (organismos ahí presentes) mediante sus barbas (Feyrer & Duffus, 2011); su dieta incluye pequeños organismos como anfípodos, misidáceos y poliquetos principalmente (Nerini, 1984 ). Este comportamiento la convierte en un verdadero ingeniero del fondo oceánico, ya que, al remover los sedimentos, ayuda a redistribuir nutrientes, favoreciendo así, la productividad del bentos.
Además, estudios recientes han mostrado que puede presentar una notable flexibilidad alimentaria, incluyendo casos poco comunes de depredación de peces tales como anchovetas, lo que evidencia su capacidad de adaptación (Webber et al., 2024).
Migración: un viaje extraordinario
La ballena gris realiza una de las migraciones más largas de cualquier mamífero, recorriendo entre 16 000 y 20 000 km cada año desde el Ártico hasta las costas de México (NOAA Fisheries, 2024) (Fig. 2).
Durante el verano se alimenta en el Ártico y el mar de Bering, mientras que en invierno migra hacia zonas más cálidas para reproducirse (Rice & Wolman, 1972) (Fig. 3). Estudios recientes sugieren que esta migración puede variar en función del estado de salud de los individuos y de las condiciones ambientales (Salvadeo et al., 2015).

Figura 2. Llegada de la Ballena gris a Baja California Sur
Cada invierno, los adultos viajan desde el norte del Pacífico para llegar a las cálidas y tranquilas aguas de la península. Figura elaborada con ayuda de IA, 25 abril 2026
México: santuario de reproducción y crianza
Aunque la ballena gris se distribuye ampliamente en el Pacífico Norte (Urbán et al., 2021), su reproducción ocurre principalmente en lagunas costeras de la península de Baja California, como Laguna Ojo de Liebre, Laguna San Ignacio y Bahía Magdalena (Fleischer, 2013).
Estas lagunas que pertenecen a la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, ofrecen a la Ballena gris condiciones ambientales ideales para las crías, tales como aguas poco profundas, tranquilas, con temperaturas relativamente cálidas y una menor presencia de depredadores (NOAA Fisheries, 2024).
Por todo ello, México constituye el principal núcleo reproductivo de la población del Pacífico oriental, y tiene un papel fundamental en la conservación de la especie (Fleischer, 2013; NOAA Fisheries, 2024; Urbán et al., 2021), y en la preservación de las lagunas de Baja California.

Figura 3. Ballena gris regresando al norte
En primavera, los adultos y sus ballenatos emprenden el regreso a las Frías y ricas aguas del Norte del Pacífico. Figura elaborada con ayuda de IA, 25 abril 2026
Población y dinámica poblacional
La población de la ballena gris del Pacífico oriental ha variado entre 15,000 y 27,000 individuos aproximadamente; estas fluctuaciones están relacionadas con la disponibilidad de alimento y las condiciones ambientales (NOAA Fisheries, 2024). En años recientes se ha observado una disminución en el número de crías, posiblemente vinculados al cambio climático (Moore et al., 2019).
Depredadores, salud y amenazas
El principal depredador natural de la ballena gris es la orca (Orcinus orca), que suele atacar principalmente a crías y juveniles.
Entre las principales amenazas actuales se encuentran:
Colisiones con embarcaciones
Enredos en artes de pesca
Contaminación por metales pesados (De Luna & Rosales-Hoz, 2004)
Ruido submarino (Dahlheim & Castellote, 2016)
Disminución de presas por cambio climático (Moore et al., 2019)
Además, la salud de la especie puede verse afectada por enfermedades, parásitos, y estrés ambiental (Dailey et al., 2000; Stimmelmayr & Gulland, 2020).
Mortalidad y cambio climático
En las últimas décadas se han registrado eventos de mortalidad inusual en el Pacífico, asociados con la reducción de alimento en el Ártico, afectando con ello, la condición corporal de las ballenas antes de iniciar su migración (Moore et al., 2019; NOAA Fisheries, 2024).
Variabilidad y adaptaciones
La ballena gris presenta cierta variabilidad en sus patrones de alimentación y migración, migratorios, así como en los patrones de coloración en sus crías (Urbán et al., 2021; Salinas-Zavala et al., 2017).
Algunos estudios también sugieren una baja diversidad genética en la población de la ballena gris del Pacífico nororiental, como consecuencia de la intensa caza comercial del pasado (Urbán et al., 2021; NOAA Fisheries, 2024).
Historia de la caza comercial y recuperación de la población
La historia de la ballena gris está estrechamente ligada a la actividad humana. Antes del desarrollo de la industria ballenera, algunos pueblos indígenas de América del Norte y Asia practicaban una caza de subsistencia a pequeña escala, la cual, tuvo un impacto limitado (Scammon, 1874). En la actualidad, un ejemplo de esta práctica lo representa la tribu Makah en Estados Unidos, cuya caza se encuentra estrictamente regulada mediante permisos muy restringidos (NOAA Fisheries, 2024).
La caza comercial comenzó a mediados del siglo XIX, alrededor de 1845, cuando balleneros estadounidenses descubrieron las lagunas costeras de Baja California, donde las ballenas se reproducen (Scammon, 1874; Rice & Wolman, 1972); a éstos se sumaron cazadores europeos y se establecieron estaciones balleneras en la Costa de California (Reeves and Smith, 2010).
A mediados del siglo XIX, la caza de la ballena gris se intensificó rápidamente con fines comerciales, principalmente para la obtención de aceite, utilizado en iluminación e industria, y de barbas, empleadas en la manufactura de diversos productos, especialmente en refuerzos de prendas de corsetería. En pocas décadas, miles de individuos fueron capturados; estimaciones sugieren alrededor de 8,000 ballenas, lo que provocó una disminución drástica de la población y el abandono temporal de algunas zonas de reproducción (Jones et al., 1984).
A lo largo del siglo XX, la explotación continuó en distintas regiones del Pacífico Norte, incluyendo actividades por parte de Japón y la Unión Soviética, lo que mantuvo la presión sobre la especie (Rice and Wolman, 1972). Como resultado, la ballena gris experimentó una reducción significativa y la población y la población del Atlántico Norte desapareció completamente (Brüniche-Olsen et al., 2018).
Un cambio importante ocurrió en 1982, cuando la Comisión Ballenera Internacional estableció una moratoria global a la caza comercial de ballenas, vigente desde 1986. Esta medida permitió la recuperación gradual de la población de la ballena gris del Pacífico oriental (NOAA Fisheries, 2024).
En la actualidad, la caza comercial está prohibida a nivel internacional; sin embargo, existen excepciones limitadas para la caza de subsistencia por parte de algunos pueblos indígenas, reguladas por la Comisión Ballenera Internacional (NOAA Fisheries, 2024). A pesar de su recuperación, la especie aún enfrenta diversas amenazas, por lo que es muy importante proteger sus rutas migratorias y zonas de reproducción en México. En este contexto, México desempeña un papel fundamental en la conservación de la especie, al albergar los principales sitios de reproducción donde históricamente la población fue más vulnerable.
Importancia ecológica y cultural.
La ballena gris cumple funciones ecológicas clave tales como: el reciclaje de nutrientes al remover el fondo marino; asimismo, conecta ecosistemas distantes del Pacífico norte a través de su migración. También tiene gran importancia económica y cultural en México, especialmente por medio del ecoturismo.
Conclusión
La ballena gris es una especie que depende de diferentes ecosistemas a lo largo de su vida, cuyo ciclo inicia principalmente en las costas mexicanas. La protección de estos sitios de reproducción no sólo asegura la supervivencia de las crías, sino que mantiene el equilibrio de su migración.
Por todo ello, la conservación de las lagunas costeras de Baja California no es sólo una acción local, sino una contribución fundamental a la conservación global de esta extraordinaria viajera del océano.
María del Carmen Maldonado Monroy: Es Bióloga egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con estudios de posgrado en Ciencias del Mar; labora en el Departamento de Hidrobiología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, su área de investigación es sobre el Zooplancton e Ictioplancton Marinos.
Enrique Ayala Duval: Es Biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con estudios de posgrado en Ciencias del Mar; trabaja para el Departamento de Hidrobiología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, su área de investigación es sobre el Zooplancton e Ictioplancton Marinos.
Glosario.
Anfípodos:
Pequeños crustáceos que viven en el fondo marino y sirven de alimento a muchas especies, como la ballena gris.
Barbas (en las ballenas barbadas):
Estructuras flexibles del maxilar superior en forma de placas que tienen algunas ballenas en lugar de dientes, les sirven para filtrar su alimento.
Bentos; bentónicos:
Conjunto de organismos que viven en el fondo de los ecosistemas acuáticos.
Cetáceo:
Grupo de mamíferos marinos que incluye ballenas, delfines y marsopas.
Cirrípedos:
Crustáceos que viven fijos a un sustrato sólido, como rocas, muelles o sobre otros animales marinos como la ballena gris
Epibiontes:
Organismos que viven adheridos a la superficie de otro ser vivo, como los cirrípedos sobre la piel de la ballena gris.
Juveniles.
Organismos que no han alcanzado la madurez sexual.
Misticeto:
Tipo de ballena que no tiene dientes, sino barbas para filtrar alimento (como la ballena gris).
Misidáceos.
Pequeños crustáceos que parecen camarones diminutos.
Migración:
Movimiento periódico de los animales entre distintas regiones, generalmente para alimentarse o reproducirse.
Moratoria:
Suspensión temporal de alguna actividad, en este caso, del permiso de la caza comercial de ballenas.
Orca:
Mamífero marino depredador, puede cazar crías de ballena gris. También llamado ballena asesina.
Poliquetos:
Gusanos marinos con un cuerpo segmentado y apéndices laterales provistos de numerosas cerdas a manera de espinas llamadas quetas.
Sedimentos:
Partículas sólidas como arena y lodo que se depositan en el fondo del piso oceánico.
Literatura citada
Brüniche-Olsen, A., R. Westerman, Z. Kazmierczyk, V. V. Vertyankin, C. Godard-Codding, J. W. Bickham & J. A. DeWoody, 2018. The inference of gray whale (Eschrichtius robustus) historical population attributes from whole-genome sequences. BMC Evolutionary Biology 18: 87.
Dahlheim, M. E., & Castellote, M., 2016. Changes in the acoustic behavior of gray whales (Eschrichtius robustus) in response to noise. Endangered Species Research, 31, 227–242.
Dailey, M. D., F. M. D. Gulland, L. J. Lowenstine, P. Silvagni & D. Howard, 2000. Prey, parasites and pathology associated with the mortality of a juvenile gray whale (Eschrichtius robustus) stranded along the northern California coast. Diseases of Aquatic Organisms 42: 111-117.
De Luna, C. J., & Rosales-Hoz, L. (2004). Heavy metals in tissues of gray whales Eschrichtius robustus and in sediments of Ojo de Liebre Lagoon in Mexico. Bulletin of Environmental Contamination and Toxicology, 72(3), 460–466. https://doi.org/10.1007/s00128-004-0268-5
Feyrer, L. J., & Duffus, D. A. (2011). Predatory disturbance and species diversity: the case of gray whale (Eschrichtius robustus) foraging on a multi-species mysid (family Mysidae) community. Hydrobiologia, 678(1), 37–47.
Fleischer, L. A. (2013). La ballena gris: mexicana por nacimiento. Fondo de Cultura Económica. La Ciencia para Todos. México, D. F., 175p.
Jones, M. L., Swartz, S. L., & Leatherwood, S. (Eds.). (1984). The gray whale. Academic Press, 600p.
Moore, S. E., Costa, D. P., Reeves, R. R., Douglas, A. E., & Weller, D. W. (2019). Climate change and gray whale mortality. Frontiers in Marine Science, 6, 545.
Nerini, M. K. (1984). A review of gray whale feeding ecology. In M. L. Jones, S. L. Swartz, & S. Leatherwood (Eds.), The gray whale (pp. 423–450). Academic Press.
NOAA Fisheries (2024). Gray whale (Eschrichtius robustus). National Oceanic and Atmospheric Administration. https://www.fisheries.noaa.gov/species/gray-whale.
Reeves, R. R. & T. D. Smith, 2010. Commercial whaling, especially for gray whales (Eschrichtius robustus) and humpback whales (Megaptera novaeangliae), at California and Baja California shore stations in the 19th century (1854–1899) Marine Fisheries Review 72: 1-25.
Rice, D. W. & A. A. Wolman, 1972. The Life History and Ecology of the Gray Whale (Eschrichtius robustus). American Society of Mammalogists Special Publication No. 3: 142p.
Salinas-Zavala, C., et al. (2017). Atypical coloration in a gray whale calf. Aquatic Mammals, 43(6), 644–648.
Salvadeo, C. J., et al. (2015). Climate variability effects on gray whales. PLoS One, 10(8).
Scammon, C.M., 1874. The marine mammals of the north-western coast of North America described and illustrated together with an account of the American whale-fishery. CIHM/ICMH Microfiche series = CIHM/ICMH collection de microfiches ;no. 16094. J.H. Carmany; G.P. Putnam’s Sons, San Francisco.
Stimmelmayr, R., & Gulland, F. M. D. (2020). Gray whale health and disease. Frontiers in Marine Science.
Urbán R, J., E. Jiménez-López, H. M. Guzmán & L. Viloria-Gómora, 2021. Migratory Behavior of an Eastern North Pacific Gray Whale From Baja California Sur to Chirikov Basin, Alaska. Frontiers in Marine Science.
Webber, M., W. Keener, T. Markowitz, D. Chamberlin, D. Allen, R. Lane, J. Slaathaug, P. Rodriguez, K. George & J. O’Hern, 2024. Fish Feeding and Rapid Foraging Behavior Switching by Gray Whales (Eschrichtius robustus) in California. Aquatic Mammals 50: 132-151.





























