– La Historia Jamás Contada –
Aunque de una manera u otra todos actuamos e interactuamos sexualmente, no a todos les atrae cultivar la sexualidad como algo valioso en sí mismo, digno de dedicarle sistemáticamente parte del tiempo y la energía personales.
En una sociedad como la que vivimos, en la que prevalece la actitud de negar el cuerpo y sus expresiones, este desinterés por la sexualidad es considerado normal e incluso deseable, careciéndose por ello de los canales institucionales adecuados para informarse y comunicarse, para no hablar ya de los medios para cultivarse y -¿por qué no?- hasta de entrenarse en este aspecto de la vida. Las mismas campañas gubernamentales de planificación familiar no alcanzan sus metas esperadas debido a las mismas circunstancias.
Siendo las cosas así, quienes estamos interesados más que superficialmente en la SEXUALIDAD, cada uno desde su posición particular, usando nuestros propios medios, actuando solos o en grupo, persiguiendo nuestros propios objetivos, desarrollando nuestras propias teorías, en resumen, actuando como individuos, nos hemos desligado de las expectativas morales tradicionales, sobre todo la que considera la sexualidad un tabú, algo que no debe tocarse y, por el contrario, hemos hecho de ella algo importante en nuestras vidas.
Pero no sólo eso: también con nuestra actividad pública, a través de charlas y conferencias, talleres, cursos, artículos, debates y programas, hemos dado a conocer a otros nuestros descubrimientos, inquietudes, proyectos, críticas, propuestas, etc. acerca de la sexualidad. Así nos hemos ido conociendo entre nosotros y, a partir de eso, reconociendo también como una COMUNIDAD, pues ya no somos sólo algunos individuos con ciertas ideas, sino que expresamos una forma de sentir, pensar y actuar más general, en la que también se reconoce mucha gente que quiere recuperar su cuerpo y su sexualidad para sus propios fines y ya no permitir que sean ideologías irracionales, intereses mercantiles -o políticos- o simples caprichos u ocurrencias de algunos “iluminados”, los que rijan una parte tan importante de su vida.
Esto somos los sexólogos mexicanos, más una comunidad con orígenes heterogéneos que egresados de una carrera, lo que tiene sus ventajas y desventajas.
La principal desventaja es la imposibilidad práctica de realizar investigaciones a gran escala, pues no hay instituciones académicas que las respalden, por lo que dependemos de resultados obtenidos en otros países con otras condiciones de vida.
La gran ventaja es la ORIGINALIDAD, pues al no estar formados todos en el mismo modelo, podemos abordar temas que ningún sexólogo académico se atrevería a tocar, con la ventaja adicional de tratar temas y situaciones que nos importan personalmente, pues de hecho, muchos comenzamos en la Sexología tratando de entender cosas que nos afectaban directamente, más que seguir un temario elaborado impersonal o, peor aún, canónicamente.
En fin, esta es nuestra Ciencia: una disciplina todavía joven que, por lo mismo, podemos desarrollar en direcciones verdaderamente PROPIAS.
Puebla, a 25 de marzo de 2004.
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.





























