Toluca, Estado de México a 11 de julio de 2026. En el marco del Día Internacional de la Esperanza, que se conmemora cada 12 de julio por iniciativa de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la escritora, poeta y académica mexiquense María Dolores Pliego convocó a fortalecer la esperanza como una actitud activa frente a los desafíos que enfrenta la humanidad. La fecha fue instituida con el propósito de recordar que la esperanza constituye un factor indispensable para promover la paz, el desarrollo sostenible, la dignidad humana y la cooperación entre los pueblos.
Integrante del movimiento científico y cultural Sabersinfin, Pliego sostuvo que el momento histórico exige mantener viva la llama de la paz, el progreso y la comprensión entre las civilizaciones, particularmente cuando diversos conflictos armados, la polarización política y el resurgimiento de nacionalismos excluyentes amenazan con erosionar conquistas que durante décadas parecían consolidadas.
“La esperanza no puede reducirse a un sentimiento pasivo o a un simple deseo de que las circunstancias cambien; debe convertirse en una fuerza ética que impulse nuestras acciones cotidianas, el diálogo y la construcción permanente del bien común”, expresó la autora.
María Dolores Pliego, autora de diversos libros, ensayos y poemarios, ha desarrollado una trayectoria en la que convergen la creación literaria, la reflexión humanista y la promoción de la cultura como vía para el fortalecimiento del tejido social. Desde esa perspectiva, afirmó que la esperanza encuentra su mayor sentido cuando se traduce en acciones concretas orientadas a la educación, la solidaridad y la participación responsable.
La académica contrastó el significado de esta conmemoración con los principios del saber infinitista, corriente filosófica y educativa que reconoce en el ser humano una capacidad permanente para aprender, transformarse y contribuir al bienestar colectivo. En este marco, explicó que la esperanza deja de ser únicamente una expectativa sobre el futuro para convertirse en una decisión consciente de participar en la construcción cotidiana de una sociedad más justa, pacífica y fraterna.

“El saber infinitista nos recuerda que siempre existen posibilidades de crecimiento mientras permanezca viva la disposición para aprender, dialogar y crear. La esperanza se alimenta precisamente de esa convicción de que ningún ser humano está condenado a la inmovilidad ni ninguna sociedad al conflicto permanente”, señaló.
La escritora subrayó que educar para la esperanza implica formar personas capaces de reconocer la dignidad del otro, valorar la diversidad cultural y comprender que el progreso auténtico solo puede alcanzarse mediante la cooperación y el respeto mutuo.
El Día Internacional de la Esperanza fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución A/RES/79/270, adoptada el 4 de marzo de 2025. La organización internacional destaca que esta conmemoración invita a renovar el compromiso con un futuro cimentado en la humanidad compartida, la solidaridad y la convicción de que es posible superar las crisis mediante el entendimiento y la acción colectiva.
Finalmente, María Dolores Pliego hizo un llamado a que esta fecha trascienda el calendario conmemorativo y se convierta en una oportunidad para fortalecer la cultura de paz desde las familias, las escuelas, las comunidades y los espacios de creación intelectual.
“La esperanza es una forma de resistencia frente al desaliento. Mientras exista disposición para educar, crear y tender puentes entre las personas, siempre habrá motivos para creer en un futuro mejor”, concluyó.































