Por Enrique Canchola Martínez
El ajedrez monumental del escultor mexicano Miguel Peraza, ubicado en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, realizado en 1993, es una cartografía de la existencia humana, donde el espacio geométrico, la mente y el tiempo se superponen y entrelazan en las 8 columnas horizontales y verticales que suman un total de 64 escaques. Peraza, con su obra plástica monumental, converge con la abstracción ontológica de Lewis Carroll planteada en su obra de 1871: A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.
Casi un siglo después, de la obra de Carroll, en el Campus Ciudad de México del Tecnológico de Monterrey, el escultor Miguel Peraza concibió un conjunto de esculturas monumentales que conformaron la arquitectura del ajedrez, el cual vino a transformar el espacio universitario en un ambiente plástico, perceptivo y espiritual donde la conciencia se extiende al compás del movimiento de las piezas y dialoga constantemente con la tridimensionalidad, la percepción cognoscitiva y el espíritu crítico que habita el espacio académico.
En ambas obras se aprecian la propuesta universal de la transmutación del individuo que, al atravesar el tablero de ajedrez que representa la vida y transita de la condición limitada del peón a la potencia absoluta de la reina a través de la educación y el conocimiento que dan al individuo, virtud, valentía, prudencia y capacitación.
Al poner en diálogo la prosa de Carroll con la escultura de Peraza, emergen profundas coincidencias sobre la evolución del pensamiento y la conciencia:
El Tablero: Es la estructura (el mundo del espejo o el campus universitario) que desafía la percepción e incita a la transmutación.
El Peón: Representa la mente en proceso de formación que acepta el rigor del aprendizaje.
Movimiento de las piezas, equivale al acto de superar las complejidades e incertidumbres de la vida.
La graduación, es la Coronación del esfuerzo académico y la recepción de la escultura de Peraza es la materialización de la transmutación.
La Reina, representa la visión estratégica, la capacidad objetiva del análisis de pensamiento, la libertad y la potencia de transformación social.
El tablero de ajedrez de Peraza, igual que en el relato de Lewis Carroll, es el andamio de la vida repleto de retos, dificultades y oportunidades que, si se superan con determinación y riguroso trabajo, el premio será la transmutación mental, espiritual y física del Peón a Reina.
En este ambiente, la universidad representa el tablero y los estudiantes los peones que recorren los escaques, sin descanso hasta la ceremonia de graduación, donde la institución entrega a los alumnos réplicas a escala de las piezas escultóricas de Peraza como el máximo símbolo de su culminación académica.
Cuando el nuevo profesionista, sostiene en sus manos la escultura de Peraza, encarna el recorrido de Alicia, por haber logrado integrar el conocimiento en sus redes neuronales y haber llegado al borde del espejo y con plena conciencia y libertad ver su propio destino
Sin lugar a dudas el Ajedrez monumental de Miguel Peraza y el viaje de Alicia nos recuerdan que la formación académica y humanística, pueden ofrecer el andamiaje sobre el cual se despliega el potencial humano.
Enrique Canchola Martínez 02 de agosto 2026

































