Inicio Poemas Lava en mi pecho

Lava en mi pecho

270
Foto de Marc Szeglat en Unsplash

Por Salvador Calva Morales

Lava en mi pecho, Nahomi encendida,
temblor que fractura la calma de vida.
Musa de ángulos puros, figura perfecta,
tu fuego me llama, me nombra, me afecta.

Ríos ardientes golpean mis venas,
queriendo romper las antiguas cadenas;
porque en nuestras sábanas todo se enciende,
y tu nombre en mi boca un universo extiende.

Verte así, tan real, milagro evidente,
cuerpo tallado por mano omnisciente;
majestad de la aurora en tu piel reposa,
como un sol fatigado sobre pétalo de rosa.

Has sido esculpida con fuego y ternura,
armonía de fuerza, destreza y dulzura.
Tus músculos hablan con la luz primera,
y la noche te guarda como joya entera.

Tu cuerpo, geometría de eterno equilibrio,
donde danza la vida sin pausa ni alivio.
Glúteos que sostienen constelaciones,
muslos donde duermen antiguas canciones.
Tu paso es incienso, plegaria en movimiento,
un templo que vibra con sagrado aliento.

Disciplina y amor formaron tu destino,
el sudor fue camino, tu espíritu, vino.
Cada línea en tu ser es poema que inspira,
cada forma es un canto que el alma respira.

Tu pecho —firmamento que asciende y desciende—
donde el pulso del mundo se enciende y comprende.
Allí nace el deseo, la entrega, la vida,
la música quieta, la llama encendida.

Y cuando tu éxtasis rompe la noche,
al cielo convocas para ser derroche.
Tus suspiros —campanas de gloria latente—
tu cuerpo —relámpago puro, ardiente—.
Tu fuente estelar se desborda infinita,
cascada celeste que al alma visita.

Por eso te celebro, Nahomi divina,
mujer que en su fuego la paz encamina.
No solo tu cuerpo en belleza descansa,
sino el don de sentir la vida que avanza.

Eres llama, sosiego, eternidad reunida:
la mujer que convierte el deseo en vida.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta