Por: Guillermo Axalco
Arrojo y arrebato para despejar la niebla. Poner orden no es dominio, es equilibrio. Estar preparado con las emociones es aprender a sostener el fuego sin quemarse.
El reconocimiento es propio y se comparte en la familia. Nada vale cuando es glamour hueco, porque la apariencia se derrumba como un cristal frágil. La verdad no necesita máscaras.
La deshonra contamina, infecta, te aísla. Frente a ella, el valor y la dignidad resisten. Lo auténtico permanece, porque no se compra ni se vende.
La vida pide entereza, no máscaras. El brillo verdadero se nota en la voz serena y en la mirada que no huye.
Quien camina con firmeza sabe que la victoria no está afuera, sino en la paz con uno mismo. Todo lo demás es ruido pasajero.
Guillermo Axalco es amante del conocimiento. Considera la capacidad de decretar como una forma de crear y construir.





























