Por Salvador Calva Morales
El caballo un ser de equilibrio
El caballo es quizás, el animal que ha dotado al hombre de mayor libertad. Este ser de cualidades espectaculares, está posicionado como uno de los animales de mayor importancia en la historia.
Más allá de una comparación física, que tampoco se quedaría atrás por sus increíbles y variadas habilidades, en cuanto a su participación en eventos trascendentes de la humanidad, el caballo figura como protagonista.
Aquellos grandes héroes que se inmortalizaron en la historia, figuran en los monumentos montados en su fiel compañero: el caballo.
Cuando menciono que este animal incrementa la libertad del ser humano es porque fue su primer medio de transporte efectivo. Le acompañaba en las aventuras de exploración y enfrentó duras batallas a su lado.
El caballo es un equilibrio entre fuerza, libertad y nobleza. Quizás se piensa que esta criatura ha sido domesticada o sometida, sin embargo, tiene la capacidad de deshacerse del jinete en segundos, pero no lo hace, y por el contrario, en muchas ocasiones, da su propia vida por sus cuidadores.
El caballo es valentía pura, energía y agilidad. Por eso el hombre se siente empoderado sobre estos bellísimos animales, pues de alguna manera adquiere estas mismas cualidades a través de él. Más no hay que perder de vista nunca, que no estamos dominando a los équidos, sino que ellos, en un acto de nobleza, están permitiendo la interacción.
De ahí la importancia del respeto a este animal y sobre todo, el agradecimiento que debemos mostrarles.
Ha sido llevado a la guerra, a la conquista, al ruedo, a la siembra, y hasta a conciertos de música.
Estamos ante un animal íntegro en habilidades, son pocos los que corren, saltan y nadan tan magníficamente; los que tienen fuerza, agilidad, velocidad y una excelente visión. Lo único que le falta a esta criatura es dominar los aires.
Tal vez por esto surgió Pegaso. Un caballo alado, indomable, que solo podía ser cabalgado por jinetes de noble corazón. Y como no, si un caballo terrenal es un arma de guerra, tener a tu disposición un Pegaso te daría un poder inalcanzable, y no cualquier sabe cómo manejar un gran poder.
En la mitología griega, este animal ayudó a Belerofonte a vencer a la Quimera, entre otras aventuras que emprendieron juntos. Por eso Zeus le envió al cielo, para que desde ahí cuidara de sus truenos.
Qué afortunados somos de que los caballos sean además afectivos y que puedan crear lazos tan estrechos con el hombre.
Tenemos que ser muy sabios para corresponderles. Montar un caballo no es un ejercicio de control y dominio sobre ellos. No es una victoria ganada. Estar sobre un caballo es fundirte con la fuerza de un ser único y maravilloso. Debe existir entre jinete y animal un respeto y admiración mutua.
Aquí es donde nace una gran diferencia entre ellos y nosotros. El caballo pone a nuestra disposición su fuerza y su resistencia, y renuncia a sus instintos salvajes para entrar en comunión con el hombre.
Ojalá pudiéramos nosotros renunciar a nuestros instintos y a nuestra necesidad de dominio. Encontrar ese punto de equilibrio entre nuestro lado animal y nuestro ser pensante, para saber cuándo debe primar uno y cuándo el otro.
Pero el ser humano pierde el control ante el poder. Cuando llega a la cima, solo quiere encontrar otra montaña más alta y otra y otra, para demostrar al mundo que lo puede todo. Bien dice aquella frase: “dale poder a un hombre y lo conocerás”. O lo que sería igual: dale un caballo a un hombre y observa si siembra o se va a la guerra.
Desde que estos animales nos permiten hacer uso de sus cualidades, hace unos 5 mil años, nos sentimos un tanto más superiores.
Ha sido tal el empleo del caballo en las actividades del hombre que actualmente solo el 1% de los caballos del mundo, viven en libertad o en estado salvaje.
Desgraciadamente la mayoría de los équidos que “sirven” al hombre, viven en malas condiciones. Se ha vuelto común pensar en estos animales como una herramienta que tenemos a nuestra merced antes que en un ser vivo.
No cabe duda de que debemos reflexionar sobre nuestra interacción con ellos y aprenderles la lealtad, la nobleza, y sobre todo, la humildad.
Es un animal que vamos a encontrar siempre relacionado con la fuerza y la conquista. Tal como lo vemos ahora en los libros de historia, cargando en el lomo a un guerrero que empuña la espada o una bandera.
En los barcos de los fenicios, considerados señores del mediterráneo por su maestría en navegación, también figuran estas criaturas. Las naves fenicias tenían un sistema complejísimo que lograron desarrollar los habitantes de aquella cultura, y tenían en la proa una cabeza de caballo. No podían elegir mejor animal para llevar al frente si su objetivo era vencer al enemigo o descubrir nuevos territorios.
De hecho, hay una teoría que afirma que el famoso caballo de Troya era en realidad una embarcación. Si te interesa puedes acceder a ESTE ENLACE.
Los caballos son famosos por sus hazañas y seguirán representando por siempre la libertad y la valentía, la nobleza y la lealtad.
Pero hay que empezar a verlo también como un símbolo de amor, no en balde tienen un enorme corazón. Son seres que dan todo por sus cuidadores, y son capaces de hacer demostraciones afectivas hacia quienes tienen a su alrededor.
Hay que aprender a ser un poco más como ellos y un poco menos “conquistadores”.
Tótem: Caballo
Cualidades: nobleza, equilibrio, humildad y libertad.
*Este artículo forma parte del libro Etología y caractitud. El libro de los animales. Tomo I. Salvador Calva Morales. Universidad Mesoamericana. 2022.
Salvador Calva Morales tiene una amplia trayectoria en las áreas de Educación, la Medicina Veterinaria, la Zootecnia y la Literatura. Cursó dos licenciaturas: Medicina Veterinaria y Educación Media Superior, dos maestrías, una en Administración y otra en Docencia Universitaria. Tiene un doctorado en Administración de Negocios. Recibió el doctorado honoris causa por The England and Wales University, en Londres, Inglaterra. Recibió cuatro doctorados honoris causa por instituciones mexicanas e internacionales. Su labor altruista ha sido reconocida ampliamente. Desde 1982 fundó y preside el Sistema Universidad Mesoamericana, con ocho campus universitarios en México. Autor de cincuenta y siete libros de poesía y ensayos educativos.




























