Marychu, nueva musa de mis ansias desatadas,
¿qué hechizo me lanzaste, qué fuego me has sembrado?
¿Te enamoraste del poeta, del hombre o del pecado?
Tal vez mis palabras, o mis fotos descaradas.
Vi tus pechos firmes, frutos de miel y tentación,
prometen en su volumen un banquete inacabable.
Tu piel, lienzo que mi boca sueña recorrer,
y en tus piernas torneadas, el abismo inevitable.
Dices que me esperas con hambre en el cuerpo,
que tu entrega será furiosa, brutal y salvaje.
Yo, torero de tus ímpetus, sabré domar tus bríos,
jugando con tu fuego, sorteando cada oleaje.
Prometes acometidas dignas de batalla,
y yo, capote en mano, aguardo tus arremetidas.
Trazaré con lengua y tacto un arte sin palabras,
y en la arena de mi cama, caerás rendida.
No habrá tregua en la danza de este encuentro,
ni suspiros que callen lo que tu piel grita.
Nos perderemos entre embestidas y jadeos,
tú sobre mí, yo sobre ti, devorando los deseos.
Así, Marychu, musa hecha carne y pecado,
te haré mía sin censura, sin pudor ni pena.
Rendida acabarás de mis capotazos,
te entregarás completa, suplicante, sin portazos.
Y juntos cerraremos esta faena,
sin treguas y repleta de pasión desmedida.
Y al final, Marychu, entre tus piernas rendida,
te arrancaré gemidos que corten el aliento.
Mi estoque certero entrará con fuerza atrevida,
dejando en tus entrañas mi triunfo y mi tormento.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























