Por Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México, México.
Felicidades, maestro Miguel Peraza, escultor de universidades y escultor cuántico, visionario que ha surcado los andamios del universo con sus naves escultóricas, guiado por los principios de la mecánica cuántica. Durante cinco décadas, ha hecho posible la superposición y el entrelazamiento de la ciencia, la filosofía y el arte, fusionando dimensiones que trascienden lo material para explorar la conciencia humana y el cosmos. Nacido el 29 de septiembre de 1959 en la Ciudad de México, Peraza es un escultor cuya trayectoria comenzó en 1975 con su primera obra, forjando un legado de más de 300 piezas de pequeño formato y 34 monumentales, diseminadas por México y el mundo. Hijo del escultor Andrés Peraza, con quien colaboró durante 22 años, aprendió el oficio en el taller-academia familiar, donde la disciplina y el rigor se convirtieron en pilares de su creación. Aunque estudió Economía y Administración para estructurar el negocio paterno, nunca abandonó su vocación artística, desafiando la incredulidad por su juventud y demostrando que el arte, como le enseñó su padre, “no se enseña”, sino que se vive con pasión inquebrantable.
Conocido como el “escultor de las universidades”, Peraza ha erigido monumentos en instituciones educativas que invitan a la reflexión y al diálogo intelectual. Obras emblemáticas como Incógnita del mundo, América Unida, Ajedrez, Hombre Rojo, Composición Simple, Espíritu Probursa, Encuentro de Borregos, La Balanza, Reloj Solar en Colombia, Cubo de Guízar en Veracruz y Dos Llamas, que no solo adornan espacios públicos, sino que socializan el arte, haciendo que sea accesible para todos. Como él mismo afirma: “Arte que no es para todos, no es arte”. Sus creaciones, presentes en galerías y museos internacionales, han recorrido temáticas variadas y técnicas innovadoras, desde el bronce, madera y piedra hasta el blockchain, incursionando en NFTs y la realidad digital.
Lo que distingue a Peraza es su apodo de “escultor cuántico”, merecido por integrar la mecánica cuántica en su obra. Sus esculturas emplean fractales como estructuras cognitivas que replican patrones infinitos a diferentes escalas, permitiendo observaciones estratificadas y significados autorreforzados. Inspirado en qubits, sus piezas encarnan la superposición, que existen en múltiples estados interpretativos hasta que el observador las “mide”, colapsando en experiencias únicas e irreproducibles. El entrelazamiento se manifiesta en topologías no euclidianas que responden al ángulo, el tiempo y las emociones del espectador, creando sistemas abiertos donde el arte se co-crea participativamente. Esta fusión de ciencia y arte expande la percepción mental, afirmando que la realidad se describe tanto con ecuaciones como con metáforas. Peraza, cartógrafo de lo mental, mapea territorios de conciencia a través de algoritmos perceptivos y símbolos emocionales, entrelazando filosofía -la búsqueda del propósito humano- con la física cuántica, revelando un universo especulativo donde el arte afirma nuestra existencia.
En 2025, celebrando sus 50 años de trayectoria desde febrero hasta febrero de 2026, Peraza se enfoca en rehabilitar sus monumentos y en proyectos vanguardistas como Génesis 4D, una escultura en cuarta dimensión que explora el movimiento cerebral desde la neurología y la física. A la espera de un doctorado honoris causa, su legado no solo reposa en el alma colectiva, sino que impulsa una “batalla cibernética” contra el rezago, innovando en percepciones y sentidos. Maestro Peraza, su obra entrelaza el cosmos con el espíritu humano, inspirando generaciones a navegar los andamios cuánticos del conocimiento. ¡Felicidades por estas cinco décadas de genialidad superpuesta!
15 de diciembre 2025

































