Inicio Artículos Los canguros: los marsupiales más grandes

Los canguros: los marsupiales más grandes

15
Imagen generada con IA

Por Salvador Calva Morales

Canguro, ciclos de vida

Los canguros se han hecho populares por dos principales razones: la bolsa o marsupio donde cargan a sus crías, y su aspecto musculoso y fornido, por el que se han ganado el título de extraordinarios boxeadores.

Pero este animal guarda aún más misterios en sus procesos biológicos, en su conducta y su anatomía.

El canguro, es el marsupial más grande y la única especie de gran tamaño que se desplaza saltando. Tiene dos grandes patas traseras que le permiten saltar hasta nueve metros de distancia, una cola que le sirve como punto de equilibrio en sus desplazamientos y dos patas delanteras cortas que son útiles para excavar, sujetar el alimento o dar un golpe directo a sus oponentes.

Pueden mantenerse erguidos sobre sus dos patas traseras, mostrando el pecho y adquiriendo esa apariencia musculosa.
Independientemente de estas características, hay algunas cualidades que no se ven a simple vista pero que resultan igual o más increíbles que las anteriores.

Como animal de poder, puede representar la determinación, entre otras cosas, ya que este mamífero no puede caminar en reversa.

En algunas culturas, asocian al canguro a la sexualidad y la fertilidad, esto se debe a que las hembras de esta especie tienen tres vaginas y dos úteros, mientras que el macho tiene un pene bífido. Esto les permite reproducirse con frecuencia. Las madres canguro dan a luz una cría a la vez, sin embargo al tener dos úteros y un marsupio que funge como tercero, pueden tener un feto en cada útero y una cría en la bolsa alimentándose del pezón que se encuentra dentro del marsupio.

Las crías pasan solo treinta y cinco días en el útero, después de este tiempo la madre da a luz, midiendo apenas dos centímetros de largo. Parecen pequeñas larvas que inmediatamente nacen deben desafiar a la gravedad y emprender un viaje hacia la bolsa de su madre, en donde pasarán aproximadamente ocho meses, mientras terminan de desarrollarse.

Una vez alcanzado el tamaño necesario, el pequeño canguro sale de la bolsa, enfrentándose al mundo. Este momento es el segundo nacimiento para la cría. Vuelve a nacer.

Cuántas personas he escuchado decir que quieren volver a empezar de cero, regresar el tiempo y volver a nacer.
Los ciclos de vida de los seres humanos contienen, simbólicamente, algunos renacimientos.

Observemos a los canguros: treinta y cinco días en el útero y ocho meses en la bolsa mamando el alimento de su madre que los protege, los contiene y los resguarda.

Una vez afuera, la cría explora el entorno pero vuelve con frecuencia a la bolsa. Con el tiempo estas visitas van disminuyendo hasta que un día, ya no requiere volver más a ese lugar cálido.

Un niño pequeño no puede sobrevivir solo, necesita de un adulto que lo proteja, lo alimente y le enseñe a relacionarse con el mundo. Preferentemente será la madre quien tome este rol con su propio hijo.

Cuando el ser humano crece y se independiza, tiene un segundo nacimiento, es ahí cuando debe soltarse de la mano de la madre o tutor que lo vio crecer. Podrá volver a veces de visita o en busca de ayuda de la madre, pero es necesario ir desprendiéndose poco a poco de la familia de crianza. Cuando este proceso no se asume como un segundo nacimiento, el adulto vuelve no solo a la madre sino también al marsupio.

De ahí que muchas personas adultas, no puedan desarrollarse plenamente debido a que requieren de la protección de su familia de crianza. Simbólicamente es como si la cría de canguro no saliera de la bolsa o volviera a mamar con frecuencia al marsupio de la hembra.

Los animales son maestros del desapego, pues el instinto pesa más que la razón y sobre todo, más que las emociones.
Mamá canguro va desprendiéndose gradualmente de la cría y de esta manera ayuda a que, a su vez, el pequeño canguro descubra por sí mismo el mundo, aprenda a relacionarse y forme su propia familia tiempo después.

Los ciclos que experimentamos los seres humanos, son múltiples. Por lo tanto, tendríamos que asumir con plena consciencia estas transiciones. Comprendiendo que cada vez que cerramos un ciclo estamos ante la posibilidad de un nuevo nacimiento, en el cual podemos reivindicarnos, mejorar y transformarnos.

Astrológicamente estos ciclos son marcados por planetas como Saturno y Urano.

El primer retorno de Saturno, por ejemplo, sucede alrededor de los 29 años y significa un golpe de madurez obligada, en donde los individuos que aún dependen de su núcleo familiar, o que no han alcanzado la independencia, deberán tomar nuevos caminos para salir adelante por sus propios medios. Este momento es similar a ese segundo nacimiento de los marsupiales. Es una oportunidad para dejar la bolsa de mamá, definitivamente.

Urano por su parte, marca ciclos de liberación y despierta el interés por la búsqueda de la libertad. Es un ritmo de nueve años que cada determinado tiempo invita al individuo a hacerse responsable de su propia vida.

Todos recordamos ese lugar cálido que fue el marsupio, o los brazos de los padres, pero, de la misma forma que lo hacen los canguros, llega el momento de renacer y emprender nuestro propio viaje.

Para ello hay que aprender el desapego y asumir nuestra vida como responsabilidad propia.

Concluyendo, el canguro es una criatura no solo fuerte físicamente, sino también de gran fortaleza interior, representa las segundas oportunidades, el renacimiento y la transformación. Aprendamos, pues, de ellos, estas cualidades y seremos mucho más conscientes de nuestra libertad.

Tótem: El canguro
Cualidades: determinación, potencia sexual, protección, renacimiento.

*Este artículo forma parte del libro Etología y caractitud. El libro de los animales. Tomo I.

Salvador Calva Morales tiene una amplia trayectoria en las áreas de Educación, la Medicina Veterinaria, la Zootecnia y la Literatura. Cursó dos licenciaturas: Medicina Veterinaria y Educación Media Superior, dos maestrías, una en Administración y otra en Docencia Universitaria. Tiene un doctorado en Administración de Negocios. Recibió el doctorado honoris causa por The England and Wales University, en Londres, Inglaterra. Recibió cuatro doctorados honoris causa por instituciones mexicanas e internacionales. Su labor altruista ha sido reconocida ampliamente. Desde 1982 fundó y preside el Sistema Universidad Mesoamericana, con seis campus universitarios en México. Autor de cincuenta y siete libros de poesía y ensayos educativos.