Por Salvador Calva Morales
Con una copa levantada digo
a quienes se proclaman mis rivales:
no me asustan sus amenazas ni desplantes
ni el estruendo de sus gestos teatrales.
He aprendido que quien grita su bravura
muchas veces solo esconde su amargura.
Si no dudé cuando hacia mí apuntaron
ni permití que el miedo me venciera,
menos habré de vacilar en este tiempo,
cuando sé quién soy y cuánto llevo a cuestas.
Hoy conozco la medida de mi historia
y el valor de cada herida y cada gloria.
No es soberbia la firmeza con que avanzo
ni desprecio hacia quien piensa diferente;
es saber que me he ganado cada paso
y que puedo sostenerlo dignamente.
Quien conoce sus virtudes y flaquezas
ya no inclina ante amenazas la cabeza.
Ni el fuego logrará hacerme retroceder
ni los vientos romperán todas mis velas;
si la tempestad oscurece mi camino,
buscaré la claridad de las estrellas.
Soy navío que aprendió de sus naufragios
a encontrar nuevos rumbos sin presagios.
Soy así desde los años de mi infancia;
desde niño aprendí a no amedrentarme.
Cada prueba fortaleció mi resistencia,
cada triunfo me enseñó a superarme.
Hoy levanto por la vida mi bebida:
no daré un paso atrás mientras yo viva.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta

































