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Oxitocina y fuego

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Imagen generada por Meta AI

Te entregas y en tu piel arde el misterio,
un susurro de miel, un roce certero.
Cada embate, un lazo, un eco en el pecho,
y en el vaivén del deseo te enredo y me enredo.
Tu cuerpo me llama… yo siempre contesto.

Te fundes en mí en un ritmo sagrado,
tu aliento se mezcla con el de mis labios.
No es solo la carne, es algo más hondo,
un hilo invisible, un pacto, un hallazgo.

La ciencia lo dice… aunque yo ya lo sabía,
cada gemido es un sello en tu mente,
cada espasmo, un ancla en lo más ardiente.
No hay despedida, no hay olvido, no hay tregua,
pues mi esencia se queda tatuada en tu frente.

Me tendrás en el alma… como un fuego perenne.
Y cuando la cima nos rompa en pedazos,
cuando el éxtasis marque su rito y su paso,
la oxitocina hará su conjuro callado:
seré en tu memoria,
en tu cuerpo y tus manos,
el que nunca se va… el que siempre has amado.

No es solo un encuentro,
es más que la carne,
es magia, es ciencia, es hambre implacable.
Así es que te quedas, así es que te ardes,
atada a mi sombra, a mi voz imborrable.

Soy quien te enciende… y quien nunca se apaga.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta