
Por Salvador Calva Morale
Nacer libre
inmerso en la bondad,
con un corazón abierto.
Nacer, con derecho a la vida,
con deseo de ternura.
Rousseau, defendiste hasta tu muerte
a las infancias, para bendecirlas.
Tu intención fue una,
no corromper los sueños,
ni el rostro,
ni la bondad de los niños.
Y tu educación fue una luz
en medio de la oscuridad,
que muchos estudiantes
de temprana edad atravesaban.
Sembraste en la tierra estéril
la semilla del respeto,
y proclamaste al mundo
que cada infancia es sagrada.
Tú, que creíste en el juego,
en la libertad del alma,
nos diste un mapa distinto
para guiar sin castigos.
Hoy tu voz resuena
en salones y corazones,
recordando que educar
es un acto de amor,
y no de imposiciones.
Jean-Jacques Rousseau (también conocido por la castellanización de su nombre como Juan Jacobo Rousseau)(Ginebra, 28 de junio de 1712-Ermenonville, 2 de julio de 1778) fue un polímata suizo francófono. Fue a la vez escritor, pedagogo, filósofo, músico, botánico y naturalista, y aunque fue definido como ilustrado, presentó profundas contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración, ganándose, por ejemplo, la feroz inquina de Voltaire y siendo considerado uno de los primeros escritores del prerromanticismo. Wikipedia
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