Por Salvador Calva Morales
Hay mujeres que avanzan en silencio,
como quien lleva un faro encendido bajo la piel.
Nadie ve del todo el peso de sus desvelos,
pero el mundo se ilumina
cada vez que deciden no rendirse.
Caminan con los bolsillos llenos de sueños propios
y, aun así, guardan espacio
para las alas pequeñas que dependen de su pulso.
No empujan: inspiran.
No imponen rutas: abren horizontes.
Mientras la vida les pide firmeza,
ellas conversan con sus cicatrices
y las vuelven semillas.
Sanan sin proclamarlo,
crecen sin hacer ruido.
Enseñan a mirar el cielo
y, al mismo tiempo, reaprenden a nombrar las estrellas.
Descubren que el amor no es renuncia,
sino un territorio donde también ellas
tienen derecho a florecer.
Ser madre no las borra,
las multiplica en matices.
Las vuelve raíz profunda y viento libre,
mujer intacta en medio del abrazo,
primavera que insiste incluso después del invierno.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























