Los recuerdos son sagrados, como joyas en la piel,
guardados en lo más íntimo,
en el eco de un placer.
Una aventura más contigo,
Ivonne,
bajo el sol que nos envolvía,
desnuda entre las aguas tibias,
bailando al ritmo de la brisa.
Saliste del cuarto, etérea y radiante,
como diosa entre las olas; al nadar,
tus glúteos firmes se mecían con la aurora.
El lunar de tu nalga izquierda
brillaba como estrella encendida,
mientras el agua te acariciaba
con deseo y picardía.
Cada caricia, cada jadeo
se hacía signo en la marea,
y la excitación desbordante
nos llevaba de vuelta a la arena.
Huatulco fue testigo eterno
de aquel frenesí sagrado,
donde entre orgasmos y besos,
nuestros cuerpos fueron un solo pecado.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























