Por Saile Villalobos (Artículo escrito el 6 de septiembre de 2019)
La poesía de Abel Pérez Rojas adopta formas neoclásicas y posee una fuerte evocación arquetípica en su libro Resurgir de la cera.
En su temática aborda el poema erótico con una expresión de sensualidad que describe la sensación lasciva de la pasión. Lo hace de forma directa, sin ambages, pero sin vulgaridades.
Desnuda su experiencia erótica en rimas bien tratadas; sin embargo, antes de desembocar en la descripción prosaica de la pasión carnal, opta por el trazo insinuante de la palabra.
Aquí el candor juvenil de un amor sensual se recrea:
«En el festín del amor, en la hora de canto a la vida».
Desciende también al inframundo:
«En el infierno no hay amanecer ni noches estrelladas».
Y, como Saturno devorando a su hijo:
«Nos tragamos a nosotros mismos».
Solo así, mediante la experiencia del amor,
«Ahora ¿comprendes el poder del amor?»,
un amor que todo lo devora.
En las hojas lascivas, llenas de sensualidad, transita el lenguaje poético hacia el canto de la carne y el deseo:
«Asilo de putas, el oficio humano que todo lo brinda y todos lo niegan».
«Para sanar las heridas y apaciguar las mentes».
Separación
Un capítulo de reflexión existencial.
La decepción del amor aparece como batalla perdida:
«La reputación a la basura».
Sin embargo, se aprende del fracaso y del dolor:
«Se pierde la batalla, pero no el sendero».
Siempre queda la esperanza de un mañana mejor.
Frente al dolor de las heridas y del engaño, el poeta sentencia:
«Ahora ve y satisface tu sed de sangre; deléitate con más corderos creyendo ser lobos».
Evoca entonces al héroe mitológico y, como Ulises atado al mástil para vencer el canto de las sirenas, afirma:
«No me arranca del mástil
ni tu bondad,
ni tu amor,
ni tu pasión».
La lucha por la vida, de la cual el autor ofrece un ejemplo de historia de superación, se expresa en el poema «Vendrán batallas mejores»:
«Obtuviste tu dosis de sangre y dolor».
«No hay aprendizaje sin sangre».
Así se formula una lección simple y profunda de la vida:
«Quien enfurece es dominado.
Quien insulta se hiere.
Quien ataca se extravía».
Como Durero, se esculpe a sí mismo entre engaños y desengaños:
«Es más fácil seguir la manada
que hacer vereda».
Amigos, no puedo huir de mí.
El poeta queda atrapado en sus palabras y en su propio mundo.
El místico poema.
Saile Villalobos (eliasvillalobossaile.com) nació el 5 de mayo de 1952 en la Ciudad de México. Es licenciado en Mercadotecnia y Publicidad. Trabajó en la industria farmacéutica durante treinta y tres años. Es autor de las novelas «Del odio al amor», «Frente al espejo», «La corporación» (El secreto) y «Grafiti». También es autor del poemario «Mis reflexiones». Ha publicado «Cuentos y fábulas», «El niño navegante» y «Fábulas y cuentos del Búho Sabio». Ganador del concurso de cuento infantil BUAP-Sabersinfin, con su obra: «El niño alebrije». Ha participado en todas las ediciones de la «Antología internacional de poesía Sabersinfin». Publica en «Filigramma», la revista del Círculo de Escritores Sabersinfin.





























