Código 3…Policía en Camino
Recientemente recibí una invitación a participar en un programa de las redes. La invitación fue hecha por medio del Dr. Alejandro Guillén, Director de Integridad Anticorrupción Puebla, quien además es profesor universitario en la UPAEP y analista político. Como el tema era los problemas de la seguridad en Puebla, no me pude negar.
En el programa, tuve la grata sorpresa de encontrarme también con otros periodistas, amigos de otras épocas y de otras situaciones, amén de otras realidades y problemáticas.
A todos ellos, muchas gracias por la deferencia, pero la columna no versa sobre eso. Aunque al principio pareciera que solo se tocaría el tema de Puebla Estado y Puebla Capital, la verdad salió a relucir que era mucho más complejo de lo que se empezaba a comentar.
Y es que se habló de la seguridad, de la inseguridad y del delicado tema de si sería correcto que militares y marinos estuvieran al frente de algunas o muchas corporaciones de seguridad.
En fin, la plática se dio y, reflexionando sobre ella, nos pudimos dar cuenta de que hay un gran desconocimiento por parte de nuestra sociedad en este tema y que esta tiene una memoria realmente corta, pues en momentos todos atacan a nuestras fuerzas armadas, sin recordar que cuando las necesitamos, siempre aparecen, como el DNIII, Plan MARI, Plan GN, etc. Además, pocos recuerdan que en el momento en que se tomó esa decisión, en realidad era nuestra única opción como país, ya que las fuerzas de seguridad estaban siendo rebasadas (cosa que hoy ya se les ha salido de control) y que la única opción era el Ejército Mexicano y la Marina Armada, que afortunadamente cuentan con unas fuerzas castrenses que nunca saben decir que no cuando el país lo necesita.
Desde mi punto de vista, el Ejército y la Marina tienen una pasión inquebrantable por nuestro México desde hace más de un siglo en cuanto a su integración e historia moderna.
La gente a veces critica la decisión de presentar un frente firme y decidido, por el simple error de que quien dio la orden erróneamente le llamó “guerra contra el narco”, y se desgarraron las vestiduras golpeando a diestra y siniestra ese tema. Pero nadie, o muy pocos, critican la política de “abrazos y no balazos”, mientras proponían la solución de acusar a los integrantes de la delincuencia organizada (que no todo era narcotráfico) junto con sus padres y abuelos, en una tremenda burla al pueblo mexicano que aún ahora no se da cuenta de que fue lo que nos golpeó y ni las placas tomaron.
Cada orden de gobierno tiene sus complejidades. La federación, con sus luchas internas y peleas por quién o quiénes van a ocupar la silla presidencial en el siguiente periodo, y eso que apenas tiene la presente administración unos meses de gobierno.
En los estados, y solo por poner un ejemplo en el nuestro, con la gran descomposición que nos dejaron y la tremenda tarea que le pasaron al actual gobernador, y sin embargo, él está trabajando, pero seguimos como en el cuento de la “cubeta de cangrejos mexicanos”, jalándonos para hacer caer al que sobresale en lugar de apoyar a resolver el lodazal en el que nos estamos hundiendo si no hacemos nada.
Y, por último, y no menos importante, ¿qué decir de los municipios en los que, en muchos de los casos (yo diría que en la mayoría), llegaron personas sin oficio político, salvo sus muy honrosas excepciones?
Pensamos en trivialidades cuando, a la vuelta de la esquina, está lo de Jalisco y, más cerca, detienen a políticos ejecutivos de municipios y nadie supo cómo llegaron ahí, sin imponerles penas ejemplares como lo hacen con los policías y militares.
La cosa es que, en lugar de unirnos, respetar las votaciones y ponernos a trabajar, cada uno desde su propia trinchera, estamos perdiendo tiempo valioso en proponer soluciones, mientras nuestra sociedad se desgrana cual mazorca para hacer esquites. Eso ya fue, no hay marcha atrás. Mejor corrijamos nuestros errores: partidistas, políticos, fuerzas armadas, policías y ciudadanos de a pie, además de muchos etcéteras.
Si seguimos con esa indolencia e ignorancia, simple y sencillamente no vamos a llegar a ningún lado y, cuando nos demos cuenta y se siga destruyendo nuestro país, no quedará nada, incluso ni para los delincuentes. No tendrán a quién robar, a quién matar o a quién vender sus venenos que tan mal hacen a todo el mundo, porque ahora la droga dejó de ser privilegio de clases sociales o edades de los consumidores; hoy día, todos estamos en riesgo.
Cierto, y volviendo al principio, lo ideal es que las fuerzas policiales fueran dirigidas por verdaderos policías que conozcan el tema, pero mientras eso pasa, necesitamos soluciones a mediano y muy corto plazo. El Ejército y la Marina, aunque con mucho trabajo y conciencia, están tratando de preparar a elementos que tengan el tacto y conocimiento en cuanto a la seguridad ciudadana para poder servir mejor a México, apoyándose para ello en excelentes policías.
En los cuerpos policiales se está haciendo lo mismo, pero poco o nada pueden hacer si les siguen recortando los presupuestos, como se recorta la ayuda a los enfermos con problemas graves, así como a los pequeños que no tienen qué comer, mientras se regala el dinero en muchas ocasiones a quienes nada hacen y solo los atienden para comprar votos en unas elecciones que están lejanas y que, mientras tanto, bien podríamos producir algo.
Que los legisladores hagan lo suyo y no se dediquen, porque así se los ordenaron, a destruir nuestras instituciones, que tantos años y sangre costaron. Si alguien tiene responsabilidad en cualquier ámbito, que le apliquen la ley y punto, pero centrémonos en el aquí y en el ahora; si no, demasiado tarde será después.
Y en esto tienen que ver mucho los padres, los maestros de las escuelas de cualquier nivel, los estudiantes que dejen de tener sueños guajiros, los religiosos que actúen, que no solo orando o rezando se resuelven las cosas, como dice un dicho que se le atribuye a Jesucristo: “Ayúdate que yo te ayudaré”, o aquello de “a Dios rogando y con el mazo dando”. Y, por último, aunque no son los únicos, que los medios sigan cumpliendo con su responsabilidad y de verdad informen, que no se vendan, que no engañen. Muchos medios hay que dan la oportunidad de abrirle los ojos a la ciudadanía sobre la realidad, al menos en Puebla: E-consulta, Status Puebla, Desafuero, ByN, Angulo 7, Sabersinfin, Conceptouno.TV, MOMENTO, entre otros, que nunca te ponen cortapisas para expresar tu opinión. Pero, señores, aparte de reiterarles la seguridad de mis respetos, abran la comunicación, que el mensaje llegue al punto más recóndito de nuestro país.
El comunicador y los medios en general tienen una gran fuerza de apoyo; a ellos apelo a fin de que ayudemos con todo a seguir adelante.
¿O no?
Juzgue usted.
Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras es especialista en seguridad pública, exfuncionario en los tres niveles de gobierno y candidato a doctor en Derecho.



























