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Sutileza y sensibilidad (Artículo)

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El poemario Días quietos de Elisa Mastromatteo posee una estructurada unidad poética. Sus versos breves y libres ganan vuelo inmediato. Ese vuelo significa, a modo de una inicial justificación, invocar objetos cotidianos que se agrupan inesperadamente con una percepción y una emoción que los cambia de dimensión y de espacio significativo. Significaciones diversas, a veces por lo extenso de su alcance, a veces por la precisión del sentimiento que involucran.

Estas consideraciones son rasgos y rastros que pueden seguirse en cualquiera de los tres grupos de poemas que integran Días quietos: Suposición de un ayer, Saber tu nombre y Quizás, la poesía. Cada agrupamiento posee una impronta, fundamentalmente conceptual, pero el hilo y el alma que los traman poseen ubicuidad, profundidad de mar y tersura.El nombre del primer conjunto, instala un enigma que impregna la lectura. «Suponer», según la DRAE, tiene varias acepciones y en todas ellas se reitera el concepto de considerar algo como cierto o real más allá de que no exista o que se infiere a partir de indicios.

Precisamente, este marco inventa la condición poética que se constituye tras ingresar a los mundos poéticos. «Dar comienzo» es el primero de ellos e instala, en una secuencia de trazos mínimos, una confesión de identidad: desde el taller de mi padre / se oía el movimiento del pincel en su mano. / Todo el barrio dormía la siesta / Mis pies descalzos llenos de tierra se mecían leves y enteros. Una identidad que, por su presunta extensión y alcance, se llena de un hálito enigmático.

Con recursos semejantes «Domingo», pero incrementando el valor de los símbolos, eclosiona con un golpe léxico que impacta: mandíbula sin aire / despedaza la carne / en una / azul / verde / rosada / ceremonia de triunfo.
La sensibilidad aúna y alinea su expresión con los objetos cotidianos que adoptan la proyección del símbolo como en el poema «Abuela»: llevabas los pies pesados / y en las manos una ollita gris. Esa amplitud simbólica cobija la resonancia emocional que se ofrece en la voz poética y alcanza al lector.

La tarde, la luz, el domingo, la sombra, el patio, la siesta, los pies, el mar, las olas, el nombre son entidades y objetos que van ingresando en el discurso poético y, por momentos, reaparecen aunque en cada caso desembarcan en nuevas emociones. «A destiempo» articula logradas comparaciones que se proyectan y abren y cierran un mundo de significaciones tensas, diversas: la quietud, la soledad, la evocación, la ausencia, la espera.

En los días quietosla luz entra repentinamentepor la ventanay ahí se queda,como un marque asumeen calmala llegada de la siguiente ola.Mis pies se hunden/en el colchón amarillentosobre una sábana mal puesta (pienso que tambiénesperan algomientras doblo aún más los dedos y mi cintura se afloja involuntariamente).
Una quietud casi exenta incluso de una verdad pasajera remite al resto de un día anterior que ni siquiera es: Se tiene solo la sospecha/la suposición de un ayer. No obstante, en esta disposición, en la luz que ahí se queda la voz poética ve, percibe una ilusión que abre la esperanza: Suficiente para ver en la luz una ilusión / y sostenerse al margen de las olas/ a la orilla de la espera.

Los poemas que integran «Saber tu nombre», articulan una voz que se recoge en las distintas capas, límites e incertidumbres del amor. Por el amor, a través del amor discurre la evocación, la pérdida, la distancia y el tiempo, el ensueño, la añoranza («Quererte», «Breve») escogiendo oportunamente un punto de apoyo y referencia, tu nombre, el nombre, las olas, la desdicha, las canciones, el nudo.
«Mudanza», poema que se sustancia en la evocación, en nombrar, en la trasmutación de las cosas mediante la cual se percibe un fuerte olor a cedrón o noche y, aún cuando lo posible no sea posible, sin que medie mayor distancia, está el verso y la poesía.

En «Olvido», la pérdida ¿del nombre? es revertida, traspuesta por el arte mágico de la poesía que transforma y construye realidad. Ante la pérdida (¿desdicha?) hay un mundo de equivalencias y metáforas que abre (¿o cierra?) una nueva vida (¿historia?, ¿camino?). La pluralidad de significados proyecta el valor de la palabra, la mente y el corazón.

De alguna manera, enlazado en el territorio de los hilos, en «Eco» las cercanías de ser y amar, de nombar y decir, forjan un arpegio de emociones que espiran su calma sin apuros / en lo entero de la sombra. De la sombra (la sombra, ¿cuál sombra?), del ensueño.

«Mudanza» tal vez sea uno de los poemas que más dialogue con esta tercera parte (Finales). Particularmente, con el primer poema, pues «Hipótesis» realiza un proceso conceptual y emocional donde la búsqueda, la constatación de ser, de existir, de permanecer, de saberse conduce al enclave de la hipótesis o a la convicción del poder abarcador, comprensivo y multidimensional de la poesía.

El tono de la voz poética absorbe de varias fuentes y experiencias, el amor, la ausencia, la pérdida. Al cabo de la búsqueda, la redención. Del ensueño sobreviene una imagen y una definición con repercusiones. Cada patencia vital arriba a un estado que se manifiesta con versos que adquieren el carácter de axioma existencial. Los textos hablan:
…Hay en esta casaoscuridad suficiente.Después, restará solo una disculpa. (Te Duelo)
…Es fácil para algunosabrir la boca y empezar a hablar. Pero cada nueva vez
trae consigo un abandono. (Trama)
…yo también oculto mis ojeras me tiño el peloy olvido a veces los cumpleaños. (Ser todo)
…De prontorecuerdo algo muy breve: mi escudo ya no es el amor sino la muerte. (La falta)

En suma, el poemario expresa una voz poética que labra y repuja con prolija sutileza y sensibilidad las facciones visibles y ocultas, los trazos finitos o imponderables de los objetos, de las vivencias inmediatas y las trascendentales.

Días quietos. Elisa Mastromatteo. Editorial Yaugurú, Montevideo, 2023.

Jorge Nández Britos (jorge.nandez@gmail.com)

Docente, escritor uruguayo. Fue director del Instituto de Profesores Artigas e Inspector Nacional de Español. Presidió Casa de los Escritores del Uruguay.