Por: Abel Pérez Rojas
Saliste de caza,
me lo dicen tus ropas,
tu perfume irresistible
y el carmín a tope.
No hay duda: elegiste la noche
para tu trama de deseo,
sombras que se encienden
en la frontera del instinto.
Tu andar anuncia presas invisibles,
condenados sin rostro ni nombre;
miradas que tiemblan,
lujuria contenida;
palabras que nacerán,
de las que conducen a la pena.
Eres blanco de flechas anónimas,
ritual antiguo en piel contemporánea.
El sacrificio se consuma en silencio,
donde el corazón sucumbe a sus arrebatos.
Y cuando el alba se asome,
quedará solo el vapor de tu tibieza,
vaho permanente
que aún huele a desafío y caída.
Saliste a cazar,
creyendo dominar la noche,
pero el instinto te tendió su trampa:
la presa siempre fuiste tú misma.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























