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Una geopolítica delirante

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Imagen de un radio de bulbos en PIXABAY

– La Historia Jamás Contada –

Recuerdo un día hace poco más de 60 años cuando al explorar, como era mi costumbre, el cuadrante del radio multibanda de la abuela, en esa ocasión la onda corta, encontré una estación en español caribeño cuya locutora la identificaba así: “Esta es RADIO HABANA, Cúba, // transmitiendo desde Cúba, // Territorio Libre en América”. (La doble diagonal indica una cesura, esto es, una pausa con fines enfáticos.)

Desde muy niño me atrajo la radio por resultar un valioso instrumento para conocer lo que había más allá del estrecho horizonte que nos permitían ver tanto la época como nuestra situación socioeconómica de clase media baja, pero sobre todo el régimen (clerical)priísta, entonces en su apogeo, con su característico chauvinismo, que se empeñan en resucitar los trasnochados nostálgicos que ahora detentan el Poder político.

Era una estación curiosa, por decir lo menos, que se distinguía de otras tan conspicuas como LA VOZ DE AMÉRICA y RADIO HILVERSUM (Holanda) por ser la parte medular de su contenido los kilométricos discursos de Fidel Castro Ruz, el Presidente vitalicio de ese país, saturados de encendido pathos antimperialista -ahora sería probablemente antineoliberal–  y que insistían en la acción corrosiva de individuos o grupos patrocinados desde el exterior empeñados en destruir su obra revolucionaria, puesto que alentaban y hasta se ponían al frente de los inconformes -toda una “teoría de la conspiración”, diríamos actualmente-, repetidos además una y otra vez a lo largo del día, en un estilo (mal) llamado ahora “pedagógico” (?), que pudo haber sido peor de haberse contado entonces con más plataformas de difusión.

Pero justo en la misma época, se volvían inmensamente populares las películas de acción de intriga internacional, como la icónica saga del agente de la MI (military intelligence) británica James Bond, basada en las novelas espionaje de Ian Fleming. (De hecho, leí una de ellas, DOCTOR NO, en una edición barata para viajeros, viendo la película años después por televisión, medio que también produciría sus propias versiones del género, que incluían series chuscas como GET SMART, conocida aquí como EL SUPERAGENTE 86.)

Pues bien, tanto la solemne y oficialista expresión cubana como la excitante, entretenida -y mucho más masiva- de la cultura pop, formaban parte de la guerra de propaganda que sostenían entre sí los diversos bloques de poder MUNDIAL surgidos o consolidados durante la Segunda Guerra y que continuaron expandiéndose al término de ésta bajo la modalidad de GUERRA FRÍA.

Pero aún siendo su intencionalidad en el fondo la misma, mientras la primera resultaba un tanto repelente en sí misma y cada vez más demandante y comprometedora, la segunda era todo lo contrario, pues no sólo producía  un efecto catártico de excitación-distensión sino, lo más importante,  permitía continuar al oyente (espectador, lector) con su vida personal, sus ilusiones y fracasos, sin tener que cargar además con los de otros (casi) perfectos extraños: era la diferencia entre la propaganda hard (en este caso, gubernamental y extranjera) y la soft, que incluso incorporaba un poco de genuino softcore, es decir, erotismo, sex appeal.

En todo caso, se estaba consciente de la virtualidad intrínseca de ambas propuestas y no se tomaba ninguna como la realidad inmediata o tangible. Pero con el tiempo y el fortalecimiento de los medios de persuasión, esto cambió al grado de que ahora son legión quienes aceptan cualquier cosa, por absurda que resulte a la razón, la inteligencia, el sentido común o lo que ustedes gusten.

Tal como el merolico al que aludí en mi reciente artículo sobre LA DEMAGOGIA VICARIA, que de ser un adulador sin cortapisas del Presidente (de aquí) y considerado un oráculo por muchos que acuden a él para que les revele la Verdad última acerca de la Política nacional, apenas las tropas rusas invadieron Ucrania, se convirtió en un apasionado defensor del Presidente del país invasor, convirtiendo de paso a su nuevo credo a sus ya de por sí crédulos seguidores, que ahora hasta festinan cada victoria, real o ficticia (fake) de los invasores.

¿Qué está pasando? ¿Será que ya muchos han perdido definitivamente la capacidad de distinguir entre la REALIDAD como tal y la simple y vulgar PROPAGANDA? ¿Acaso ya vivimos en un “mundo de locos”?

Como siempre, son ustedes, amables lectores, quienes tienen la última palabra.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.