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De pesos y pasos: ¡Guerra!

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Imagen auspiciada por PIXABAY, proporcionada por RyanMcGuire

El prolongado conflicto Ucrania, las tensiones en el mar de China y la crisis humanitaria en Oriente Medio son los tres frentes de batalla en un mundo en guerra. Si bien se sigue analizando qué resultó del proceso globalizador de inicios del siglo XXI; al día de hoy y con semejantes eventos violentos, el mundo ha cambiado dando fin a la relativa paz que derivó tras la caída de la Unión Soviética. Como a inicios del siglo XX, el mundo se encuentra dividido en múltiples polos que reclaman el liderazgo de ciertos grupos y regiones, rivalizando entre sí. Igual que antes, los eventos ocurren mucho antes que surja la comprensión entre los actores; se tiene incertidumbre y zozobra, mientras se atestiguan, por medio de la tecnología y en tiempo real, ciudades que caen, proyectos que se destruyen y vidas que se extinguen.

México no es ajeno a tal contexto ni a la comparación con el pasado; al igual que antes, seguimos enfrascados en un violento enfrentamiento civil e interno, al tiempo que somos un frente de guerra internacional. La guerra que llega del exterior a México es la comercial entre dos polos rivales: Estados Unidos y China. En días pasados y como consecuencia de un comentario incendiario de Donald Trump, se invirtió un gran esfuerzo para clausurar una plaza de productos de contrabando chino. México es como Vietnam, un frente indirecto de conflicto, donde tanto tirios como troyanos usan la ley, las influencias y la corrupción para impulsar u obstaculizar ciertos negocios.

Debe recordarse que capital Chino estuvo inmiscuido con el escándalo de la Casa Blanca de Peña Nieto y con el tren México-Querétaro. Desde ese entonces, este conflicto ya se estaba gestando. Sin embargo, no nos hemos posicionado correctamente; los estadounidenses no nos ven como aliados ni socios; al igual que con la segunda guerra mundial, los gringos nos ven como reserva estratégica. No salimos en la foto de los victoriosos aliados en la posguerra, pero “braceros” mexicanos sostuvieron la maquinaria de guerra norteamericana, ayudando a desviar recursos para conseguir la victoria. Incluso, después del Tratado de Libre Comercio, México no creció su paupérrimo desempeño, no ingresó al primer mundo y, salvo que llegaron tenis Nike y McDonald ‘s, no obtuvimos gran cosa de nuestra alianza económica con los países del norte.

Las proyecciones de este inicio de año ponen a México con un escenario adverso y con un crecimiento paupérrimo; algunos hasta hablan de una posible recesión en 2025. Eso lo veo normal, consecuencia del escenario de guerra y de incertidumbre; lo preocupante es que parece que estamos en camino de desperdiciar la oportunidad de sacarle partido a este ciclo violento en el que entramos. Estamos muy ocupados con una lucha interna; quizá no sea una revolución, pero las balas no son sólo retóricas.

Y para rematar, Trump regresa con su agenda proteccionista, populista, agresiva y disruptiva, para mandar a una hegemonía decadente, pero que se sigue diciendo elegida por Dios. Ojalá salgamos de ésta y siendo aliados o socios, qué mejor.

¡Pecho tierra, compañeros!

Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano