
Por: Salvador Calva Morales
Al pueblo oprimido,
a los niños con sonrisas rotas,
a las manos cansadas
por el trabajo en la tierra,
les diste luz
cuando más la necesitaban.
Sabías que la mejor arma
no es la pólvora ni la espada;
tomaste libros y palabras
y le diste voz a quienes callaban.
Creíste en el arte
cuando pocos lo hacían,
y diste calma
con pinturas y poemas.
Vasconcelos,
escritor y pensador,
que luchaste por la educación,
abriendo puertas y ventanas
llevando letras a las tierras olvidadas.
Tu esfuerzo sigue vivo,
jamás se apaga.
Tu nombre encabeza
bibliotecas y salones
y se recuerda con orgullo
a ese hombre incansable
que fue justo, noble y comprometido.
José Vasconcelos Calderón (Oaxaca, 27 de febrero de 1882-Ciudad de México, 30 de junio de 1959) fue un abogado, político, escritor, educador, funcionario público, pedagogo y filósofo mexicano. Autor de La raza cósmica, una de las obras cumbres del pensamiento filosófico y político autóctono latinoamericano, así como de una serie de relatos autobiográficos que retratan detalles singulares del largo proceso de descomposición del porfiriato, del desarrollo y triunfo de la Revolución mexicana y del inicio de la etapa del régimen posrevolucionario mexicano que fue llamada «de construcción de instituciones» (Wikipedia).
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