Leticia Díaz Gama
Mi pueblo es un pedazo de tierra seca; desierto perdido, tan desolado que su pobreza se duplica. Pareciera, como dicen: habitado por fantasmas.
La tienda y la cantina cumplen todos los servicios. El domingo, los muchachos se dedican canciones que rompen el silencio de los días comunes; adormilados en la sombra, con la cabeza sobre los mullidos almohadones del futuro. Una camioneta interrumpe el extravió: canta por sus altavoces.
La tierra del pueblo es la sombra de todos mis seres queridos: muertos y vivos… ¡Estoy con los míos, en el escenario de mis juegos de infancia!
Reconozco al tendero y al borracho y la muchacha bonita que para mi suerte siempre me mira.

En el inmenso azul, en las ondas del aire, la luna y el sol, medallas de la armonía: serenidad divina.
A veces no quisiera ir pa´lla: mi madre y esa muchacha son los motivos que tengo para regresar. Me abren los brazos y me salvan de la soledad.
Cuando pasa el tiempo y estoy en la ciudad: instintivamente, fiel a mis recuerdos, me sacudo el pantalón; no tengo la fusta del arriero.
A mi reflejo le falta el sombrero para protegerme del sol intenso. Al aire fuerza para silbar, bailar y girar sobre la punta de su pie: danza vertiginosa, oleaje gris que contiene todos los colores del paisaje… Los espejos duplican la nostalgia.
Quiero regresar, quiero renovar mis esperanzas. Morir en el ayer y sus días aborregados: ¡Qué cante el gallo al alba de mi niñez! ¡Sobre mi cabeza la isla celeste, el espíritu inmortal que aviva la fe!… Por las noches escucho la melodía triste del corazón, me crecen las alas del alma y suelo volver. En el pueblo no duermo, me colmo del frío que a través de las tablas de mi casa se deja filtrar, así tengo el pretexto para contarle a mi perro del contraste que hay entre nuestro pueblo y la vida de por allá.
Al amanecer me nutre el cielo; satisfecho duermo al pie del árbol que es mi silla natural.
Leticia Díaz Gama es una escritora mexicana, ganadora del certamen Puebla en 100 palabras, concurso de cuento breve en su segunda edición (2015), organizado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), con el cuento El sabor de la vida. Es coordinadora del Círculo de Escritores Sabersinfin, colaboradora de la revista Filigramma y gestora cultural en Sabersinfin.































