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Discursos del alma: cómo los géneros expresan la belleza de lo humano

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Fotografía de Michael Fenton en Unsplash.com

Por Nancy Almassio (Argentina)

En el presente tiempo, marcado por el llamado universal a la reconstrucción de la esperanza, la reflexión sobre los sentimientos humanos adquiere un carácter urgente. La palabra se convierte en puente para sostener la convivencia y para imaginar horizontes más justos.


El estreno mundial de “Yo era poesía” de Alejandro Sanz, en colaboración con el mexicano Edén Muñoz, inició la chispa de estas palabras contemplativas sobre la toma de conciencia del vínculo que se nace entre los distintos géneros discursivos y los sentimientos humanos. Esta canción surgida de una sesión improvisada en Miami y lanzada en plataformas digitales es, justamente, ejemplificadora de la esencia de este artículo: la palabra nacida desde la verdad del alma, desde lo espontáneo es la que, finalmente, generará una renovación de sentimientos en el destinatario del mensaje -sea lector- escucha- o prosumidor digital.


La letra dialoga con la tradición romántica al evocar los versos de Gustavo Adolfo Bécquer, quien en su Rima IV proclamó: “Mientras haya en el mundo primavera, habrá poesía; mientras el corazón y la cabeza sigan ardiendo, habrá poesía”. Junto a una melodía construida sobre un tono nostálgico y sereno, con acompañamiento de guitarra y acordeón, la canción produce ese efecto de reverberación: la poesía se convierte en música y la música en poesía, despertando nuevos sentimientos sobre los ya existentes.


Los sentimientos humanos constituyen una de las dimensiones más profundas de nuestra existencia: energía vital, memoria afectiva y horizonte ético. Según el científico portugués Antonio Damasio, “Los sentimientos son las manifestaciones mentales de equilibrio y armonía, de disonancia y discordancia” (Damasio, 2011). En este sentido gira nuestra reflexión, cómo promover desde la palabra escrita estados mentales para el nacimiento de sentimientos positivos.


La filosofía, desde diversas latitudes, ha insistido en que los sentimientos son parte inseparable de la condición humana. El pensador mexicano Leopoldo Zea Aguilar sostiene que “Es menester encontrar nuevos valores que hagan que el hombre recupere el equilibrio. Es menester encontrar una nueva justificación valorativa que haga posible la convivencia sin menoscabo de la persona … El hombre de nuestro tiempo necesita de una nueva teoría que justifique su vida práctica y le dé sentido” (Zea, 1945, p.77 en Saladino García, 2006). En coincidencia con Zea Aguilar, consideramos que podría haber modos de, al menos contribuir un equilibrio emocional de la humanidad, si los discursos tuvieran la propiedad de empáticos, éticos y verdaderos.


Si hablamos de sentimientos humanos, es esperable que mencionemos al amor. José Ortega y Gasset reflexionó: “Hay muchos «amores» donde existe de todo menos auténtico amor. Hay deseo, curiosidad, obstinación, manía, sincera ficción sentimental; pero no esa cálida afirmación del otro ser, cualquiera que sea su actitud para con nosotros. La delicia del amor consiste en sentirse metafísicamente poroso para otra individualidad”. El autor nos propone una comunicación sincera, sin barreras, ni defensas, o sea, en una interacción desde la confianza. Esa porosidad es la delicia del amor porque transforma nuestra identidad, nos amplía y nos cambia al contacto con la individualidad ajena, convirtiendo la experiencia amorosa en un acto de comunión y de atención profunda que va más allá de lo físico y lo psicológico, afectando la manera en que concebimos nuestra propia existencia.


En este artículo exploraremos cómo distintos géneros discursivos —poesía, ensayo, reseña y conferencia— se convierten en vehículos del alma, capaces de expresar la belleza de lo humano desde perspectivas diversas. Cada género se vincula con un sentimiento positivo y lo profundiza desde su propia lógica: la poesía con el amor, el ensayo con la esperanza, la reseña con la comprensión y la conferencia con la empatía.


La poesía y el amor


El amor es el sentimiento que nos abre al otro y nos conecta con la belleza de la existencia. La poesía lo convierte en metáfora, ritmo y símbolo, transfigurando lo íntimo en experiencia compartida.


Hay innumerables poetas que pudieran ilustrar este postulado de “Poesía y amor”. Sin embargo, propondremos algunos para que ustedes, queridos lectores, prosumidores digitales, retroalimenten con sus propios itinerarios literarios.


Por ejemplo, el poeta español Federico García Lorca:
“Amor de mis entrañas, viva muerte,/ en vano espero tu palabra escrita /y pienso, con la flor que se marchita,/ que si vivo sin mí quiero perderte.” (El poeta pide a su amor que le escriba)


“Quiero llorar mi pena y te lo digo para que tú me quieras y me llores en un anochecer de ruiseñores, con un puñal, con besos y contigo.” (El poeta dice la verdad)


“¡Ay qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero.” (Es verdad)
“Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua, y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento.”
(Soneto de la dulce queja)


Estos fragmentos son contundentes y más aún los títulos: “El poeta pide a su amor que le escribe”, “El poeta dice la verdad”, “Es verdad”, “Soneto de la dulce queja”. Hasta la queja es dulce en la poesía.

El género poético es el que permite al poeta expresar el sentimiento amoroso en un universo metafórico de palabras libres y verdaderas. En estos fragmentos de su obra Sonetos del amor oscuro dice la verdad, el amor aparece como fuerza embellece. Eso es lo que hace que sus versos sigan vibrando en nosotros.


Otro ejemplo que presentaremos es la obra de Gustavo Adolfo Bécquer. En su poética el amor se revela como fuerza inmortal, mirada luminosa y presencia encarnada en el ser amado.

En Amor eterno proclama: “Podrá nublarse el sol eternamente; podrá secarse en un instante el mar; podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal. ¡Todo sucederá! (…) pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor”, exaltando la permanencia del sentimiento más allá de la muerte.

En la Rima XIII la experiencia amorosa se expresa a través de la mirada: “Tu pupila es azul, y cuando ríes su claridad suave me recuerda el trémulo fulgor de la mañana que en el mar se refleja”, donde la belleza del otro se convierte en espejo de la naturaleza. Y en la célebre Rima XXI condensa la fusión entre poesía y amor en una sola imagen: “¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú”.

Así, Bécquer nos muestra que el amor es eterno, se refleja en la mirada y se encarna en la persona amada, convirtiéndose en la esencia misma de la poesía.


Como hemos visto, la poesía profundiza el amor al mostrarlo como eternidad y ternura, capaz de trascender culturas y tiempos. Su poder radica en que no solo describe el sentimiento, sino que lo hace vivir en la palabra.


El ensayo y la esperanza


La esperanza es el sentimiento que proyecta hacia el futuro y sostiene la acción ética. El ensayo la analiza con rigor, mostrando su dimensión filosófica y social.


El Papa Francisco nos decía en 2024: “El mundo necesita esperanza, como también necesita tanto la paciencia, virtud que camina de la mano de la esperanza”. Luego agregaba: “las virtudes teologales son tres: la fe, la esperanza y la caridad… la esperanza es la respuesta que se ofrece a nuestro corazón cuando surge en nosotros la pregunta absoluta: ¿Qué será de mí? ¿Cuál es la meta del viaje? ¿Cuál es el destino del mundo? ”.


El género discursivo ensayo nos permite contribuir al fortalecimiento del sentimiento de esperanza al argumentar que no es ilusión ingenua, sino fundamento de la convivencia y la transformación social. Su belleza está en la claridad con que ilumina el camino hacia un mundo más justo.


La reseña literaria y la comprensión


La comprensión es un sentimiento que nos invita a reconocer la complejidad del otro y a aceptar la diversidad de experiencias humanas. La reseña literaria permite analizar cómo las obras representan este sentimiento y valorar si logran transmitirlo como horizonte ético.


En su obra Los siete saberes necesarios para la educación del futuro y en ensayos sobre la educación, Edgar Morin sostiene: “Comprender no es reducir, sino abrirse a la complejidad del otro. La comprensión exige empatía, identificación y apertura a la diversidad de lo humano.” Para el filósofo francés, la comprensión es un acto ético y cognitivo que nos permite convivir en un mundo plural.


La reseña profundiza la comprensión al ofrecer claves críticas para reconocer cómo la literatura transforma la diversidad en diálogo y empatía. Su función social es difundir obras que enseñan a mirar al otro con respeto y apertura.


La conferencia y la empatía


La empatía es el sentimiento que nos permite reconocer al otro y construir comunidad. La conferencia la convierte en palabra viva, capaz de convocar y persuadir.


Nuestro ejemplo aquí será un fragmento de la Primera Catilina de Cicerón del año 63 A.C.:


“¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia? ¿Durante cuánto tiempo aún tu temeraria conducta logrará esquivarnos? ¿A qué extremos osará empujarnos tu desenfrenada audacia? ¿Ni la guarnición nocturna en el Palatino, ni los vigilantes urbanos, ni el temor del pueblo, ni la oposición unánime de todos los ciudadanos honestos, ni el hecho de que la sesión se lleve a cabo en este edificio, el más seguro para el Senado, te han turbado, y ni siquiera los rostros o el comportamiento de los presentes?


Este fragmento muestra cómo la conferencia se convierte en un género discursivo capaz de convocar a la comunidad en torno a un sentimiento compartido: la empatía cívica. Cicerón no solo evidencia la audacia de Catilina, sino que apela a la paciencia, al temor y a la indignación de los senadores como sentimientos colectivos que deben ser reconocidos y defendidos. La fuerza de su palabra reside en la oralidad que interpela directamente, en la mirada que busca complicidad y en la capacidad de transformar la emoción en acción política.


La conferencia puede ser el modo de promover la empatía al transformarla en acción colectiva, sembrando valores y abriendo horizontes de paz. Su fuerza está en la oralidad que convoca, en la palabra que se hace encuentro y compromiso.


Conclusión


Los géneros discursivos son más que formas de comunicación: son vehículos del alma que nos permiten explorar y compartir la belleza de los sentimientos humanos. La poesía nos enseña a amar con metáforas que iluminan; el ensayo nos invita a esperar con argumentos que sostienen la justicia; la reseña nos ayuda a comprender la diversidad con mirada crítica y abierta; la conferencia nos convoca a vivir la empatía como acción colectiva.


En tiempos de incertezas y ambigüedades, de conflictos y vaguedades, estos géneros nos recuerdan que la palabra es puente y que los sentimientos positivos son semillas de paz. La humanidad necesita volver a confiar en el poder del amor, la esperanza, la comprensión y la empatía para construir un futuro más humano.


Porque estamos convencidos de que la belleza de lo humano radica en la capacidad de sentir, compartir y transformar, acercamos este artículo para promover la reflexión y encender el optimismo poético. Si aprendemos a escuchar los discursos del alma, podremos sembrar juntos un mundo donde la palabra sea camino y la paz, destino.


Referencias bibliográficas


Bécquer, G. A. (1871). Rimas. Madrid: Imprenta de Fortanet.


Cicerón, M. T. (63 a.C.). Catilinarias. Discursos en el Senado romano.


Damasio, A. (2011). El error de Descartes: La emoción, la razón y el cerebro humano. Barcelona: Crítica.


García Lorca, F. (1984). Sonetos del amor oscuro. Madrid: Editorial Alianza.


Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. París: UNESCO.


Ortega y Gasset, J. (1941). Estudios sobre el amor. Madrid: Revista de Occidente.


Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.


Zea, L. (1945). El pensamiento latinoamericano. México: Fondo de Cultura Económica.


Saladino García, J. (2006). Leopoldo Zea: Filosofía de la historia y pensamiento latinoamericano. México: UNAM.


Papa Francisco (2024). Homilías y discursos. Vaticano.

Nancy Almassio es poeta, docente e investigadora argentina.