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Alfabetizar es abrir las puertas del mundo, afirma María Dolores Pliego Domínguez

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Imagen generada con IA.

Por Sabersinfin

Toluca, Estado de México, 7 de septiembre de 2026. En el marco del Día Internacional de la Alfabetización, la escritora y educadora mexiquense María Dolores Pliego Domínguez destacó que aprender a leer y escribir representa mucho más que adquirir habilidades escolares: significa acceder a una parte fundamental de la realidad y establecer vínculos con un mundo que permanece vedado para quienes carecen de esas herramientas.

“Saber leer y escribir es una forma de vincularnos con una gran parte del mundo que, de otro modo, permanecería inaccesible”, expresó la también poeta y ensayista, quien ha desarrollado una parte importante de su trayectoria profesional en el ámbito de la docencia.

Pliego Domínguez explicó que la alfabetización permite a las personas comprender lo que sucede a su alrededor, conocer otras formas de pensamiento, comunicarse más allá de su entorno inmediato y ejercer con mayor plenitud sus derechos. Leer y escribir, sostuvo, no solo facilitan el acceso al conocimiento, sino que fortalecen la autonomía, la capacidad crítica y la participación en la vida comunitaria.

La conmemoración cobra especial relevancia este año, cuando se cumple el sexagésimo aniversario de la proclamación del Día Internacional de la Alfabetización por la UNESCO. Bajo el lema “Alfabetización para las personas, el planeta y la prosperidad”, la celebración mundial de 2026 se realiza los días 8 y 9 de septiembre en Chiapas, México, con la participación de especialistas, docentes, estudiantes y responsables de las políticas educativas.

Fotografía: Captura de pantalla / Youtube

De acuerdo con la UNESCO, la alfabetización constituye un derecho humano fundamental y abre la puerta al ejercicio de otros derechos, a mayores libertades y a una ciudadanía global. Sin embargo, al menos 739 millones de jóvenes y adultos todavía carecen de competencias básicas de lectura y escritura, mientras que cuatro de cada diez niños no alcanzan el nivel mínimo de competencia lectora.

Ante esta realidad, María Dolores Pliego Domínguez consideró necesario fortalecer los programas educativos dirigidos a las personas que no tuvieron acceso oportuno a la escuela, pero también ampliar la manera en que se entiende la alfabetización. En una sociedad atravesada por tecnologías digitales, redes sociales y una circulación incesante de información, ya no basta con reconocer palabras: es indispensable comprender, interpretar, contrastar fuentes y utilizar el lenguaje de manera responsable.

Desde su perspectiva, la lectura permite entrar en contacto con otras épocas, culturas y sensibilidades; la escritura, por su parte, concede la posibilidad de expresar la experiencia propia, dejar testimonio y participar activamente en la construcción de la realidad. Ambas capacidades ayudan a que las personas dejen de ser únicamente receptoras de mensajes y se conviertan en interlocutoras capaces de formular preguntas, defender sus ideas y hacer escuchar su voz.

Esta postura guarda relación con otras reflexiones de la autora, quien anteriormente ha señalado que las palabras deben provocar la reflexión y despertar conciencias, pues no basta con describir la realidad: también es necesario contribuir a transformarla. Asimismo, ha definido la lengua como el territorio simbólico en el cual se forman la memoria, la sensibilidad y la visión del mundo de las comunidades.

Originaria de Toluca, María Dolores Pliego Domínguez es licenciada en Letras Latinoamericanas y maestra en Educación y Docencia por la Universidad Autónoma del Estado de México. Es autora de los poemarios De Lesbia a Catulo y La escoba de Goliat, además de profesora del Centro Universitario UAEM Amecameca y asesora metodológica de bachillerato en la zona oriente del Estado de México. Su labor vincula la literatura, la educación y la responsabilidad social, de acuerdo con su semblanza publicada por Sabersinfin.

Finalmente, la escritora hizo un llamado a reconocer que alfabetizar no consiste únicamente en enseñar signos y sonidos, sino en ofrecer llaves para interpretar el mundo y participar en él. Garantizar que todas las personas aprendan a leer y escribir es, en consecuencia, una tarea de justicia social y una condición indispensable para construir sociedades más libres, conscientes, pacíficas e incluyentes.