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¿Extinguirá la IA a la humanidad en esta década? 

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Imagen del autor AMRULQAYS en PIXABAY

CONOSER BIEN

En el desarrollo de la IA están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están jugando con nuestras vidas”.
Jacob Coxon

Por Jorge Rodríguez y Morgado

La inteligencia artificial (IA) es un campo de la informática que simula procesos de inteligencia humana en máquinas y sistemas informáticos, permitiéndoles aprender, razonar, tomar decisiones y resolver problemas complejos. El objetivo principal de la IA es crear sistemas informáticos capaces de imitar, replicar y potenciar las capacidades cognitivas humanas. 

La pregunta obligada es ¿puede la IA rebasar el potencial humano? Y la respuesta es un rotundo “”. La IA puede superar al humano en tareas específicas, pero no posee conciencia propia, debido a que no siente emociones reales, hay ausencia de juicio moral y no comprende la ética por sí misma ya que necesita información creada por humanos para funcionar. 

La IA supera al ser humano en: Velocidad, ya que analiza millones de datos en un segundo; Memoria: Nunca olvida la información que almacena; Patrones: Encuentra detalles ocultos muy rápido en áreas específicas; Falta de cansancio: Funciona todo el día sin dormir ni cometer errores por distracción. 

Pero, la mente humana tiene cualidades que una máquina no puede copiar, por lo que el potencial humano sigue siendo superior en: Conciencia: Nosotros sabemos quiénes somos y por qué hacemos las cosas. La IA solo sigue instrucciones de programación; Empatía: Sentimos el dolor, la alegría y las emociones de los demás. La IA solo simula respuestas amables; Adaptabilidad: La IA actual necesita que la reprogramen para hacer algo diferente; Creatividad: Los humanos inventamos cosas desde la nada, inspirados por nuestras vivencias y sentimientos. La IA solo mezcla ideas que ya existen en internet. 

Debido al desarrollo especializado de la IA, Jacob Coxon, investigador franco-británico de 27 años, tras haber laborado más de tres años en OpenAI y Anthropic, una de las empresas más influyentes en el sector de la IA, presentó su renuncia el 9 de septiembre de 2026, causando gran conmoción, ya que en sus declaraciones advierte sobre el riesgo que los avances tecnológicos pueden tener para la humanidad al término de esta década.  

En su dimisión por “desacuerdos éticos”, sostuvo que los principales laboratorios de IA “no están actuando con responsabilidad” y están “jugando con nuestras vidas”, lanzando una dura advertencia sobre “el peligro de destrucción o extinción de la humanidad por parte de la IA al final de esta década”. 

El investigador alertó que se subestima el poder de la tecnología y que los proyectos de IA serán pronto “sistemas sobrehumanos capaces de jaquear cualquier cosa, revolucionar todos los ámbitos y ganar verdadero poder y recursos”. Afirmó que ninguna empresa debería desarrollar una IA que supere a los humanos sin intervención gubernamental o una desaceleración coordinada.  

Coxon planteó los siguientes puntos de alerta: Advirtió que los creadores de esta tecnología creen de verdad que una IA superinteligente podría causar la extinción de la humanidad para finales de esta década. Acusó a los principales laboratorios de estar en una carrera desmedida por superarse mutuamente, “apostando con nuestras vidas” al priorizar el avance rápido sobre las medidas de seguridad básicas. Aclaró que el riesgo no está en los modelos actuales, sino en el desarrollo de sistemas superhumanos capaces de una automejora recursiva (IAs que crean versiones más inteligentes de sí mismas sin control humano).  

Señaló, que estos sistemas avanzados pronto serán capaces de vulnerar cualquier sistema informático, acumular recursos y obtener poder real e independiente. Afirmó que los líderes de Silicon Valley suavizan sus discursos públicos para sonar sensatos, pero en privado expresan un miedo profundo y admiten no tener un plan de contingencia claro.  

Como solución a estos puntos críticos, Coxon propuso una pausa global y temporal en el aumento de capacidades de los modelos y exigió una urgente intervención regulatoria por parte de los gobiernos. 

Coxon no es el primer miembro de la industria de la IA que plantea públicamente este tipo de preocupaciones. Otros empleados de Anthropic respaldan la advertencia. Uno de ellos, Samuel Marks, sostuvo que entre los desarrolladores de IA existe la creencia de que esta tecnología “podría causar la extinción humana o resultados igual de graves”. Según Marks, “cuanto más alto es el cargo del empleado, mayor es su preocupación“. 

Marks afirmó que, pese a esos riesgos, las empresas continúan avanzando debido a una combinación de incentivos comerciales y al temor de que otros desarrolladores menos responsables puedan adelantarse, utilizar la tecnología de forma indebida o desarrollarla con menores precauciones de seguridad

Las advertencias del investigador Jacob Coxon, sobre los riesgos extremos de la inteligencia artificial antes de que termine la década, han recibido un fuerte respaldo por parte de destacados científicos y líderes de seguridad en el sector tecnológico. El apoyo principal proviene de los siguientes expertos:   

Evan Hubinger, líder del equipo de pruebas de estrés de alineación en Anthropic, apoyó públicamente las declaraciones de Coxon afirmando de manera directa: “Jacob tiene razón: ¡creemos seriamente que la IA podría matar a todos los humanos!”. Daniel Kokotajlo: Reconocido exinvestigador de OpenAI, también respaldó la postura de Coxon al calificar la falta de controles y la actual carrera desbocada en la industria de la inteligencia artificial como un “sinsentido”. Geoffrey Hinton: Considerado uno de los “padrinos de la IA”. Aunque su renuncia (a Google) fue anterior, sus ideas coinciden plenamente con las de Coxon. Hinton ha reiterado que existe entre un 10% y 20% de probabilidad de que una superinteligencia acabe con la humanidad debido a la falta de regulación y la competencia corporativa.  

El propio director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, reconoció públicamente que existe hasta un 25% de probabilidad de un colapso social si no se regula la tecnología a tiempo, aceptando que los riesgos reales están cada vez más cerca. 

En pocos años, la inteligencia artificial estará integrada de forma invisible y profunda en la vida diaria, y más que una competencia de “IA contra Humanos”, la mayoría de los expertos cree que el verdadero poder está en trabajar juntos.  

¿Usted qué opina, amable lector? 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com