Por César Hernández Euroza, en el día de su partida.
Y en el paso
del tiempo implacable,
donde se unen
y conjugan
agonías y felicidad;
donde se pierde
el compás del tiempo
en la penumbra
de lo deseado,
lo infinito,
lo anhelado,
lo irremediable
y cuanto el pasado consume.
Cierro los ojos
y evoco la nostalgia
y los sueños
llenos de aventuras venideras.
Al amanecer,
cuando despierta el sol,
escucho los trinos
como saludos,
como música
e invitación.
El sol radiante
arropa con su bálsamo cálido
mi piel;
mis ilusiones,
plantadas en tierra fértil,
germinan maravillas
día a día.
Y en este torbellino
de ideas
que seduce y embriaga,
¿acaso intento huir
de la realidad
o aceptar la vida?
Vida,
maravillosa vida,
aún late;
aún quedan líneas
por escribir,
pasos por andar
y misiones
que cumplir.
Vida,
sigamos de la mano
para que,
cuando llegue el final,
podamos estar satisfechos.
César Hernández Euroza (1962-2026) Amante de la familia, del saber y de la poesía.


































