Por Salvador Calva Morales
Me preguntan por qué soy tan valiente,
por qué nunca retrocedo ante el peligro;
yo respondo que no vine siendo fuerte
ni nací con el valor bajo el abrigo.
Soy así porque las pruebas de la vida
fortalecieron mi voluntad herida.
Fui forjado en el rigor de muchos fuegos
como el hierro bajo el golpe del martillo;
soy acero que se templa lentamente
en la fragua milenaria del oficio.
Cada golpe que intentó dejarme inerte
hizo más firme mi empeño de ser fuerte.
Si mi carácter jamás se ha quebrado,
no es porque yo no sienta sufrimiento;
no es porque sea insensible a la injusticia
ni porque desconozca el desaliento.
Mi entereza no ha borrado la ternura:
me ha enseñado a defenderla con bravura.
Las enseñanzas que me dio mi madre
fueron firmes, intensas y profundas;
con candor fue modelando mi conciencia
para hacerla generosa y fecunda.
Me enseñó que el verdadero hombre valiente
cuida al débil y combate dignamente.
Por eso llevo fuego en el carácter
y conservo la ternura en la mirada;
soy el hierro que resiste los embates
sin renunciar a su esencia delicada.
Mi valor no es la ausencia de dolor:
es la herencia de mi madre y de su amor.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta
































