Vuelve al capullo y que tu sustancia
en polvo de silencio se trasmute.
Cierra los ojos y sumerge tu espíritu
en la sutil eternidad que no claudica.
No sufras,
No te conduelas de ti mismo,
ni pienses que el universo
habrá de trastocarse por tu ausencia.
Ni tu ser o tu no ser
alterarán el fluir del infinito.
Naciste y morirás
como nacen y mueren las estrellas.
Sólo sustancia efímera
que imperceptiblemente,
regresa al capullo y se transforma.
Xóchitl Niezhdanova, Poetisa Mexicana




























