Inicio Artículos Volviendo a conocer al Indio Victoriano

Volviendo a conocer al Indio Victoriano

527

Hoy voy a contarle del segundo presidente de México de origen indígena y el último que salió de Jalisco; se trata de alguien que intentó la expropiación petrolera antes de que Lázaro Cárdenas aspirara al poder, a quien le debemos sus aportaciones a la Comisión Geográfica formada por Porfirio Díaz y que dio origen a los primeros mapas del México moderno, fue un brillante alumno en el Colegio Militar y un general invicto, pues a diferencia de muchos otros, nunca vio la derrota en combate y sus hombres eran incansables bajo su mando. Estoy hablando del general Victoriano Huerta Marquez, “el Indio Victoriano”. 

Contra toda verdad, el sistema educativo nacional, que tiene su origen en el PRI y las instituciones políticas postrevolucionarias, nos ocultó la humanidad de esta increíble persona. Miss Flor nunca nos contó que Victoriano fue un niño Huichol, de origen campesino y pobre, pero con un carácter y una inteligencia que le permitieron superar las barreras raciales y socioeconómicas infranqueables para muchos otros. ¿Por qué y cómo un chico Huichol sale de Colotlán, Jalisco y llega a ocupar la presidencia en uno de los momentos más terribles de la historia nacional? Él aprendió a leer y escribir (tenía buena letra y redacción) y, cuando iba pasando por su pueblo, el General Donato Guerra requirió de un secretario; Huerta se ofrecerse como voluntario pidiendo a cambio únicamente que le recomendara para acceder al Colegio Militar. En ese momento, inicia la aventura de Huerta para alcanzar aires que su familia nunca se imaginó. No fue un tramposo, no fue un mantenido ni un recomendado, fue alguien que se superó con estudio y estuvo atento a toda oportunidad de acanzaar su ambición de ser General de División. Un General de División indígena egresado del Colegio Militar, impensable en ese tiempo. 

Pasar la primera prueba no asegura ninguna victoria. La mala suerte y la adversidad también acompañaron al joven Victoriano, puesto que Donato Guerra no pudo cumplir su promesa debido a los cambios políticos y las constantes revueltas de ese entonces. Así, Victoriano se queda sólo y varado en la CDMX, pero no se rindió: Volvió a echar mano de su buena redacción y le escribió directamente al Presidente Juárez, apelando a su empatía por ser también de origen indígena. 

¡Juárez no le respondió, fue a verlo en persona y le patrocinó su acceso al Colegio Militar! Entre los cadetes, él era el arroz en los frijoles; había muchos con nombres rimbombantes, parientes importantes y de tez blanca. Con ello, se dio cuenta que su origen le obligaría a soportar mayores adversidades para poder destacar entre los demás. Se cuenta que Juárez le dijo: “De los indios que se educan como usted, la patria espera mucho”. 

Se le recordaba como uno de los mejores alumnos del Colegio Militar, brillante en matemáticas y astronomía. Su carrera le lleva a ser un explorador, cuyos estudios de la geografía y del terreno de la Nación atiende a una necesidad evidente con tantas intervenciones armadas: no se puede defender una nación que no conoce sus caminos. Victoriano Huerta y la Comisión Geográfica terminaron de explorar México y nos enseñaron sus rostros y dimensiones. 

Huerta logró algo que no hemos resuelto en la actualidad: pacificar Guerrero. Se ha preguntado por qué Porfirio Díaz lo eligió para escoltarlo a Veracruz en su exilio? Pues, para ese entonces, él era el General más importante y con buena reputación. Muchos pueblos le recibieron con vivas a su nombre. Se le conoció por su habilidad de terminar rebeliones y dirigía a sus hombres con técnica, conocimiento, método y ejemplo; también era un bravo mexicano que repetía a la tropa: “mis soldados no se cansan”. Hay testimonios de él como un oficial que peleaba en el frente, sin miedo a las balas del enemigo. Por ello, era un militar excelente: un líder de método y que inspiraba con ejemplo. 

Estoy seguro, él sería un ejemplo de austeridad republicana. A pesar de los altos rangos que ostentó, nunca fue una persona rica o con dinero en abundancia, siempre fue pobre. Muchos otros militares se habían enriquecido abusando de su posición; Huerta, por su parte, tenía una genuina vocación al servicio militar y patriotismo que le impidió abusar de sus puestos a beneficio propio; incluso, cuando fue sanguinario y de mano dura, actuó en cumplimiento a su deber. Tan es así que muere pobre, pero de forma similar a Díaz: viejo, fuera de México y con ganas de regresar. 

Hay que ser honestos, era una persona con muchos defectos, como todos. No existen los héroes impolutos, son personas que trataron de hacer lo mejor desde su óptica. En este caso, es verdad que Huerta fue un borracho y marihuano; lo cual también explica su constante pobreza y su causa de muerte. No obstante, era un disciplinado y exitoso militar, no un teporocho de cualquier esquina. Este rasgo se exagera, al tiempo que otras conductas deplorables de diversos personajes se ocultan o minimizan, aún siendo más viles. En contraste, se cuenta que, cuando le dijeron a Lincoln de la forma de beber de Ulisses S. Grant para desprestigiarle, él contestó que le mandaría una caja del mismo Whiskey que bebía Grant a todos su demás generales para motivarlos a ganar más batallas; dos militares, mismo vicio, respuestas de la historia distintas.

La imagen que tiene en la actualidad es inventada, descontextualiza el físico de un viejo y experimentado militar con dolencias en los ojos para ofrecernos un villano caricaturizado, digno de un lugar en la mesa de juntas del Dr. Malito, de las películas de Austin Powers, o el Jefe sin Miedo, de Rocky y Bullwinkle. Lo cierto es que, en su tiempo, hasta enemigos como Pascual Orozco o el presidente Madero le reconocieron su valía, mérito y talento. 

Me parece que actualmente, somos este México en parte por contar una historia que idolatra a bandidos y mediocres asesinos, bajo el pretexto de enaltecer su lucha armada desde la miseria; sin embargo, de un contexto peor salió el Indio Victoriano con el mérito del estudio. Villa no fue general ni fundó la División del Norte, era un bandido; Huerta se graduó como ingeniero militar y formó tal cuerpo sustentado en doctrina militar. Por ello, creo necesario que nos contemos otra historia y empecemos a cuestionar la que recibimos. Existen grandes ejemplos que se deben poner en proporción; para empezar, está Victoriano Huerta, quien no fue un magnicida ni un tirano, fue mucho más. 

Para esto, me baso y recomiendo: El indio Victoriano. Del idealismo a la desolación, la novela biográfica de El Chacal, de Gustavo Vázquez Lozano. 

https://g.co/kgs/dWq6iME

https://www.revistadelibros.com/las-dos-vidas-del-general-grant

Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano