– La Historia Jamás Contada –
Siendo la ADOLESCENCIA un periodo crítico para la futura vida sexual de la persona, llama la atención que cada generación adulta se interese tan poco en entender qué sucede en esta etapa, confiando en que las cosas resultarán como se espera: que el joven o la joven se irán involucrando en actividades de aproximación al sexo opuesto que, con el tiempo y un poco de experimentación y selección, culminarán en una relación matrimonial convencional.
Para el adulto común, la adolescencia es sólo el lapso en que se van cumpliendo las expectativas sexuales que se tienen para la juventud. Para el o la adolescente, sin embargo, las cosas no son tan claras: tiene mucho aún que determinar acerca de su sexualidad. Y la única referencia disponible es el modelo de matrimonio heterosexual-monogámico, esto es, una relación permanente entre un solo hombre y una sola mujer, con el propósito primordial de reproducirse. Por eso, el primer error que comete uno como adolescente, es tomar este modelo como si fuera universal y tratar de encauzar la propia vida sexual en esa dirección.
Por el contrario, las expresiones sexuales REALES son muy variadas y algunas nos convienen más que otras, siendo el problema saber cuáles son éstas.
Se trata básicamente de un proceso gradual de AUTORRECONOCIMIENTO, al que he llamado el “proceso interno”, en el que la Psicología y, sobre todo, la Sexología clínicas, son de gran ayuda.
Pero también existe otro proceso, externo, que se pone en marcha cada vez que llevamos a la práctica lo que hemos descubierto sobre nosotros mismos y al que he llamado el “proceso político”, porque al hacerlo entramos en conflicto con la estructura de Poder establecida, cuya forma más general es la ideología dominante.
Estos conceptos, abstractos como son, se entienden sin embargo fácilmente al aplicarlos a una situación real:
Según la ideología sexual dominante, todos somos “presuntos heterosexuales”, pues oficialmente no existen las preferencias homosexual ni bisexual. Por eso quien, ya en la adolescencia comience a plantearse llevar una vida sexual activa (“socio-sexual” en terminología británica) y tenga una preferencia homosexual o bisexual, no podrá reconocerla por una referencia exterior y su proceso interno sufrirá tropiezos.
Puede ser que comience una vida exclusivamente heterosexual que a la larga le resultará insatisfactoria o que viva su preferencia sólo en la imaginación, por lo que en algún momento sentirá que ha estado perdiendo el tiempo.
En la medida que se va dando el autorreconocimiento, espontáneo o asistido profesionalmente, y llevando a la práctica lo que se ha descubierto sobre la propia preferencia sexual, comienza el proceso político: el enfrentamiento con una realidad social para la que estas preferencias no deben existir, con los consiguientes ridículo, discriminación o incluso agresión abierta por parte de los homófobos, que lleva a homosexuales y bisexuales a vivir sus preferencias en condiciones marginales, usualmente sórdidas, o bien a reivindicar sus derechos a través de la organización y acción políticas… como ha sucedido a partir de 1979.
Puebla, a 8 de abril de 2004.
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.





























